Festejan con fe al “Niño Fidencio”

Cada año la comunidad de Espinazo Nuevo León cobra vida para festejar a uno de los personajes religiosos más populares de México

NORMA MORIN/ LA VOZ

Fotos: Paco Martínez

Cegados por la fe, el fanatismo y el agradecimiento, miles de creyentes acuden hasta la comunidad de Espinazo en el estado de Nuevo León a venerar y celebrar el santo Patrono del Niño Fidencio.

El famoso curandero de hace ya más de 78 años, prevalece presente entre sus seguidores quienes con duras penitencias acuden a  cumplir mandas por los favores otorgados por el santo niño.

Y es que Espinazo, municipio de Mina, Nuevo León, es un rincón del estado, donde la pobreza es notoria, donde el progreso nunca puso sus ojos; un lugar olvidado por las maravillas de la naturaleza.

Un lugar que cobra vida durante las festividades en honor a José De Jesús Sintora Constantino mejor conocido como el Niño Fidencio, aquel que sin ser reconocido por la iglesia católica como Santo, lo es para quienes han puesto su fe en los actos “milagrosos” que ha cometido en la vida de los mismos.

El ambiente en el lugar es meramente de fiesta, los colores, la música en vivo, los adornos, las imágenes milagrosas convierten la entrada al recinto donde se yacen los restos del Santo Niño en una verdadera verbena popular donde el factor principal y común entre los asistentes es la fe.

Desde la llegada de grupos de creyentes hay alegría en el ambiente; al poco rato el pueblo será una verdadera peregrinación. Los vendedores llegaron desde días antes, los puestos se ven llenos de imágenes, estampas, oraciones y otros motivos religiosos de alusión fidencista; hay también vendimias de alimentos.

Los puestos de música tienen las bocinas con el volumen alto, música muy variada, pero sobresale la de alabanzas y cantos al Niño Fidencio, en todos los géneros, que se acompañas de las voces de los creyentes que a todo pulmón llegan al lugar entonándolas como parte de los rituales de agradecimiento y peregrinación.

La fiesta típica del mes de Marzo, donde celebran el santoral de Jesús Fidencio, se entona al canto una y otra vez de las personas que conforman los grupo que ha venido de lejos.

La mayoría de estos llegaron en la mañana y se quedarán hasta el día que la fiesta haya terminado, en esta ocasión este 20 de Marzo.

Para dar inicio a la festividad dan vueltas una, dos y tres veces al árbol de pirul, aquel que en el año de 1928 servía como arma de curación para el niño Fidencio, y finalmente se meten por la pequeña puerta para seguir cantando frente al altar donde se mantiene la lápida que tiene los restos de aquel niño que destacó en la comunidad por hacer curaciones sin tener nociones médicas.

El Pirulito es un árbol cercado donde se dice que Dios habló tres veces al Niño Fidencio, dándole el poder de curación; es el lugar más simbólico de Espinazo.

En la habitación del altar hay una “cajita” que está curando a los feligreses, mientras otros esperan su turno. Las cajitas suelen ser hombres y mujeres vestidos con túnicas blancas o vestuarios alusivos al ser que los posee.

Ver personas recostadas en el piso cubiertos con sábados de colores, rodeados de veladoras y sosteniendo crucifijos se vuelve parte de una escena a la que parecen estar acostumbrados quienes acuden al lugar en busca de un milagro sanatorio.

Hay fe. La gente tiene fe en el Niño Fidencio, tiene fe en su divino poder de curación, y acuden de diversas partes de México y los Estados Unidos para compartir ese sentir con los demás.

En el lugar hay armonía, todos hablan o buscan entablar conversación con los extraños, porque saben que hay algo que los une, que tienen algo en común.

LA FESTIVIDAD

Pese a que todo el año llegan visitantes a Espinazo aunque en grupos pequeños, son dos fechas las que marcan las fiestas más importantes: 18 y 19 de Marzo, porque Fidencio era muy devoto a San José, y del 17 al 19 de Octubre, cuando se celebra su natalicio y su muerte.

Afirman sus seguidores que las fiestas al Niño Fidencio se organizan solas.  La gente empieza a llegar por voluntad propia, y viene en busca de alivio o conocimiento.

“Hemos pasado diversas generación venerando al Niñito, s el quien nos ha sacado de apuros, quien milagrosamente nos ha curado una y otra vez de enfermedades que han acechados a diferentes integrantes de nuestra familia, como no festejar su existencia espiritual, pues él se hace presente en acciones que nos demuestran que sigue aquí para ayudarnos” declaró María Reyna Espinoza quien desde Piedras Negras acude a las festividades del Niño en Espinazo.

Los cantos, las alabanzas y el llano se apoderan de quienes antes de celebrar piden intercesión del niñito para curar algún malo propio o de alguien cercano.

Una vez que cumplen con la penitencia y el protocolo que ellos mismos han establecidos dan inicio a las risas, la alegría y la festividad, es aquí donde surge el verdadero festejo aquel que aunque les ha costado un sacrificio económico no pueden dejar pasar, pues el agradecimiento hacia Fidencio es indescriptible.

MILAGROS QUE DICEN NO OLVIDAR

La llegada de miles de creyentes de todas partes de la república Mexicana a Espinazo es parte ya de un desfile de milagros, así es como lo llaman quienes han sido sanados de alguna u otras forma por el niñito o las cajitas siendo estas últimas las que más abundan en el lugar a través de la introducción del espíritu de La Niña Aurorita o Pancho Villa.

Cada creyente tiene una historia que contra, hay quienes a manera de agradecimiento llegan al lugar hincados o arrastrados de espalda sin importar el dolor y cansancio que esto implique, para ellos es la mejor forma de demostrar que están y estarán agradecidos de por vida.

Familias enteras y grupos de amigos que se han vuelto parte de la comunidad Fidencista en su mayoría vestidos de atuendos en colores claros tales como Blanco y amarillo aseguran estar allí a consecuencia de un milagro tras una petición.

Muchos de estos tras haber a travesado enfermedades crónicas que los mantenían al borde de la muerte, encontraron en esta comunidad una esperanza de vida que les funciono y que hoy agradecen.

Cada cajita es como un rayo de luz, pero no todas lo tienen. Unas son charlatanas que han venido a aprovecharse de la fe para hacer dinero, otras son charlatanes negros que hacen puros males. Ya no hay unidad entre las cajitas, es una pena determinó la señora Refugio González quien año con año acude desde el municipio de Saltillo.

Mientras que unos juegan con la fe de los creyentes hay otros que se fanatizan a tal grado de asegurar sanar incluso aquellas enfermedades que ni los médicos han podido lograr a través de cirugías.

“Estamos aquí porque el niñito le devolvió la vista a mi padre, los médicos lo daban por perdido ahora todo es distinto como no venerar a quien nos hizo el milagro, ese que no se olvida” determino la señora Constantina Ruiz de León Guanajuato quien con lágrimas en el rostro se postraba ante la tumba de Jesús Fidencio.

Mentira o realidad, fe o fanatismo, lo cierto es que hay miles de personas que en verdad creen en los milagros del Niño Fidencio, en la ayuda del fidencismo y en el mito de Espinazo. Es cuestión de verlo y vivirlo para tomar conclusiones propias.