La Noche Buena de hace tres años le pasó algo que le provocó parálisis cerebral, lo que le ocasionó que ya no pudiera caminar

FRONTERA COAH.- Santa Claus no llegó al hogar de Rubí quien en su carta había pedido una Tablet, hace 3 años justo en noche buena una parálisis cerebral ocasionó que no volviera hablar, ni caminar, desde entonces la situación económica de la familia no es estable a pesar de que su hermano mayor dejó de estudiar para trabajar y ayudar en los gastos del hogar.
Rubí Esmeralda Solís González tiene 14 años, de ser una niña hiperactiva, juguetona conocida por sus vecinos por siempre andar alegre mientras paseaba en su bicicleta pasó a estar siempre en cama o en su silla de ruedas.
Según los expertos fue una convulsión pasiva la que le afectó el cerebro, sus padres no se dieron cuenta, pues fue un 23 de diciembre cuando Rubí dijo que tenía mucho sueño y luego de vomitar se fue a su cama, cuando su madre Angélica González Sánchez fue hablarle para que comiera, Rubí quien en aquel entonces tenía 11 años ya estaba inconsciente.
El padre de Rubí trabaja en un taller mecánico en el ejido 8 de Enero, no cuenta con Seguro Social, por lo que estuvieron llevándola al hospital Amparo Pape de Benavides en donde según Angélica González nunca salieron de los estudios, pues le practicaron muchos pero nunca le dieron resultados.
Optaron por llevarla a particular y su salud mejoró un poco, pero el daño ocasionado en el cerebro es irreversible pues los doctores señalan que existe la posibilidad de que la niña vuelva a caminar pero es un hecho que no volverá hablar.
Rubí actualmente se encuentra en una silla de ruedas, con la mitad de su cuerpo paralizado, su mano y su pie derecho no le responden, lo peor es que a mediados del mes de octubre las convulsiones se volvieron a presentar y son más constantes.
Necesita consultar con un neuropediatra para saber que daño le hizo nuevamente la convulsión, el problema es que tanto la consulta como los medicamentos, que ha dejado de tomar desde hace dos años, son muy costosos.
Se requiere de un recurso de 3 mil 400 pesos, para la consulta 800 pesos y 2 mil 500 para el medicamento keppra que es el más costos y urgente para calmar las convulsiones y el fenitoína de 60 pesos, además de vitaminas y más medicamentos.
“Ya tiene dos años sin tomar el medicamento para las convulsiones y hasta en octubre le volvieron a dar, dejó de tomarlo porque no pudimos conseguirlo, es costoso y ya no lo vendían en las farmacias de aquí, gente que nos conoce sabe bien que hemos dejado de comer por conseguir el medicamento”, señaló Angélica González Sánchez quien dijo sentirse impotente al no poder hacer más por su hija.
Su hijo mayor de apenas 16 años dejó de estudiar, ingresó a trabajar en una tienda para poder ayudarles a sus padres en los gastos del hogar, por semana percibe un sueldo de 600 pesos que no es mucho pero para la familia es una gran ayuda.
Rubí también dejó de asistir a la escuela porque le pueden dar convulsiones, además de que sería complicado debido a que la silla de ruedas no la puede mover por si sola ya que la mitad de su cuerpo está paralizado.
A pesar de no hablar ni caminar, Rubí es muy inteligente, en su hogar hace el intento por trasladarse de un lugar a otro sin la ayuda de nadie, a veces lo logra otras no, para comunicarse utiliza hoja y pluma, pues sabe leer y escribir.
La última vez que escribió fue cuando le compraron unos tenis y por medio de la escritura Rubí dijo “los tenis nuevos los voy a usar para salir y los viejos para andar aquí”, pero también le informa a su mamá de quien fue a su casa mientras ella por algún motivo tuvo que salir.
No puede comer chocolate, como lo hace cualquier otro niño, este y otros alimentos porque es lo que le provoca la convulsión.
Angélica González Sánchez señaló que también realizan gasto en la compra de pañales, aunque han recibido apoyo del DIF la ayuda no es constante, hace poco hicieron una kermes pero el mal clima no permitió conseguir el apoyo de la ciudadanía, llovió y eso impidió que hicieran ventas.
Interesados en apoyar la causa pueden comunicarse al número de celular 8662124017, celular que en ocasiones funciona y otras no debido a que tiene que estar siempre conectado a la electricidad, también pueden acudir a la calle Domingo Iribarren número 194 de la col Diana Laura.

Ya tiene dos años sin tomar el medicamento para las convulsiones y hasta en octubre le volvieron a dar, dejó de tomarlo porque no pudimos conseguirlo, es costoso y ya no lo vendían en las farmacias de aquí, gente que nos conoce sabe bien que hemos dejado de comer por conseguir el medicamento”