Aunque Belen Aldecosea llamó a Spirit Airlines antes volar para asegurarse si su pequeño hámster podía acompañarla, ya en el aeropuerto la compañía la obligó a echar a su mascota por el inodoro, o de otra forma no podría abordar.

La joven de 21 años contó a AP que la idea fue de un empleado y como a nadie se le ocurrió algo mejor, tuvo que arrojarlo y jalar la palanca. El hámster era una mascota de apoyo emocional y ante su ausencia, Aldecosea pasó horas de angustia.

Aunque un vocero de Spirit reconoció que la aerolínea se equivocó al decirle a la chica que podía viajar con el animal, negó que algún trabajador haya recomendado lanzarlo por el inodoro. No obstante, la joven demandará por los daños psicológicos y las instrucciones contradictorias.