Durante la jornada, en la que también se moviliza el oficialismo, la fiscal Luisa Ortega pidió garantizar la protesta pacífica y respetar los DD. HH.

“Los responsables de los organismos de seguridad del Estado deben garantizar el ejercicio del derecho a manifestar de manera pacífica, bajo un estricto apego a los derechos humanos. Los mecanismos de negociación deben agotarse antes del uso de la fuerza pública”, señala un comunicado divulgado por Ortega.

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— Luisa Ortega Díaz (@lortegadiaz) 19 de abril de 2017

Previo a las marchas, Nicolás Maduro anunció nuevas detenciones y aseguró que estará al frente de esta “batalla”. “He dado la orden de operaciones, como comandante en jefe de la fuerza armada nacional, para que se active bajo la estructura, militar, policial y civil en todo el país en defensa de la paz”, expresó el mandatario. 

Su contraparte, la oposición, promete que será “la madre de todas las marchas”. Se trata de la sexta movilización en abril, para exigir elecciones generales y respeto al Parlamento, único de los poderes públicos que controla.

Enfrentamientos y choques 

Los disturbios estallaron en algunos sectores de Caracas, específicamente en la autopista Francisco Fajardo, en El Paraíso, Quinta Crespo, San Bernardino y San Martín.

En San Bernardino, noroeste de la capital, un joven de 17 años resultó herido de bala en la cabeza, al ser alcanzado por disparos de un grupo de hombres en moto que también lanzaron bombas lacrimógenas contra una concentración opositora.

La Fiscalía confirmó en un boletín que ya inició la investigación del caso.

Incertidumbre y polarización  

La tensión está al tope. La noche del martes Maduro anunció la activación de un operativo militar, policial y civil para derrotar un “golpe de Estado”, del que acusa a la oposición y a Estados Unidos.

“Estamos en horas cruciales del destino de nuestra patria y voy a estar al frente de esta batalla”, manifestó el presidente socialista, acompañado del alto mando político y militar.

Para la oposición, el plan de seguridad “busca intimidar”, lo cual según dijo en un comunicado, “evidencia la fragilidad y el temor al pueblo en la calle”.

Aunque los opositores pretenden llegar al corazón de la ciudad, Maduro advirtió que “el pueblo” tomará las calles y no podrán entrar a esa zona, bastión de los chavistas. “Si la derecha quiere marchar, que lo haga en el este”, afirmó.

Policías y militares les han bloqueado el paso en marchas anteriores y las calles de Caracas fueron escenario de choques con manifestantes enmascarados que lanzan piedras y cócteles molotov, entre nubes de gases lacrimógenos.

El gobierno acusa a la oposición de “terrorismo” y ésta a las fuerzas de seguridad de represión y torturas. La ola de protestas deja cinco muertos, decenas de heridos y más de 200 detenidos.

Inquietud internacional

Preocupados, once países de América Latina pidieron al gobierno chavista “garantizar” el derecho a protestar pacíficamente, lo que la cancillería calificó de “burda interferencia”.

Por su parte, el gobierno de Donald Trump lanzó una dura advertencia a los funcionarios públicos venezolanos de desistir de la represión.

“Estamos enfrentando una arremetida internacional (…) Estados Unidos ha dado la luz verde y el visto bueno para un proceso golpista de escalada para la intervención de Venezuela”, reaccionó Maduro.

En una demostración de fuerza, el gobernante encabezó el lunes un acto militar en el que recibió de la Fuerza Armada, aliado clave con enorme poder político y económico, la promesa de “lealtad incondicional”.

El jefe legislativo Julio Borges pidió entonces a los militares ser “leales” sólo a la Constitución, tras lo que Maduro lo acusó de encabezar el “llamado golpista” y a la rebelión militar, y lo amenazó con procesarlo judicialmente.

“Estamos convencidos de que el país sabe quiénes son los golpistas y contra ellos marchará”, subrayó en un comunicado la oposición, al señalar que Maduro insiste en “denunciar guerras imaginarias y conspiraciones inexistentes”.

En lo que la oposición y algunos gobiernos interpretaron como otra forma de amedrentar, el mandatario anunció además la ampliación de las milicias a 500.000 civiles, cada uno con un fusil.

Para el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, quien tilda a Maduro de “dictador” y promueve sanciones para Venezuela, el gobierno prepara una “acción represiva homicida” al armar a civiles.