‘Amo vivir por ver a mis hijos’

Sufre una dolorosa enfermedad, pero nada merma sus fuerzas para atender a su hijo discapacitado

Pese a sus limitaciones, Alma Delia Moreno Escobedo atiende a sus dos hijos.
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SAN BUENAVENTURA COAH.- El amor a los hijos hace que una madre saque fuerzas de flaquezas para atenderlos, a pesar de sus enfermedades y privaciones con tal de darles lo mejor.

Hace doce años que Alma Delia Moreno Escobedo, de 47 años, vive sola con sus dos hijos: uno de ellos discapacitado que permanece en cama desde hace 21 años, se llama Carlos Manuel y Alfonso de 16 años, que padece convulsiones.

A los dos los atiende como puede, debido a que la diabetes que acabó con la vista de su ojo izquierdo y poco a poco le ha provocado amputaciones en sus extremidades.

Su gran apoyo, su hijo Alfonso.

Todo hubiera sido más fácil para Alma Delia si la diabetes no le hubiera atacado, recuerda que hace cinco años le amputaron el dedo “gordo” del pie izquierdo y le quitaron parte del talón del derecho, además tiene ampollas en la planta de los pies desde hace cinco años, que le impiden caminar por eso utiliza la silla de ruedas.

Sentada en su silla y mientras se acomoda los vendajes de los pies, dice que ella estuvo casada pero que no tiene caso decir el nombre de esa persona que repentinamente la abandonó, diciéndole que ya estaba cansado de todo lo que le rodeaba.

“Mi vida no ha sido fácil, el problema que viene después de que diagnostican Diabetes es muy feo, pero soporto porque tengo que ver a mis hijos, ellos junto conmigo habitamos este cuarto con los muebles que me dejó mi esposo, quien de esta manera se compadeció de nosotros porque si no, no tendríamos en donde dormir, ni comer”.

El esposo de Alma Delia no la ve, solo le manda dinero a través de una tienda de conveniencia, 500 pesos para los tres, “antes le mandaba hasta 800 pesos pero ya me dijo que no puede hacerlo más”.

Por el cuarto que habita paga 800 pesos, dinero que le resulta difícil conseguir pese a las luchas que hace por vender productos de belleza, quesos, y en la pulga donde pone su puestecito y logra conseguir ganar unos cuantos pesos, pero no es siempre.

Amo la vida porque la necesito para ver a mis hijos, nadie más lo hará pero si Dios decide otra cosas con gusto lo acepto ya que todos estamos en sus manos”.

“Necesito que me operen mi ojo para poder ver mejor y ya le dije al padre de mis hijos pero me contestó que no quiere saber nada de nosotros y que no lo molestemos, también le dije que Alfonso mi hijo pequeño ya no tiene pantalones pero no me contestó, mi pequeño tiene la esperanza de que le mande algo de dinero para comprarse uno en la pulga” dice Alma Delia.

En este cuarto habita Alma Delia con sus dos hijos.

LE RETIRARON EL APOYO DEL MUNICIPIO

A partir de este año el Municipio le retiró el apoyo de 600 pesos que recibía cuando estaba de alcalde Óscar Flores Lugo, de quien dice que nunca la dejó abandonada porque las autoridades iban a visitarla.

Platica que cuando fue a la presidencia a principios de año se presentó en la oficina de Atención Ciudadana donde les expuso el problema, pero cuál sería su sorpresa que le dijeron que no se volviera a parar por ahí porque ya le habían ayudado mucho, que la actual Alcaldesa no tenía recursos para apoyar porque todo lo tenía repartido, además que no valía la pena que perdiera el tiempo porque igual no le iban a ayudar.

Mi vida no ha sido fácil, el problema que viene después de que diagnostican Diabetes es muy feo, pero soporto porque tengo que ver a mis hijos, ellos junto conmigo habitamos este cuarto con los muebles que me dejó mi esposo, quien de esta manera se compadeció de nosotros porque si no, no tendríamos en dónde dormir, ni comer”.

“Solo buscaba decirles cómo estábamos mis hijos y yo pero no pude hacerlo”, comenta.
Es gracias a una tía de su esposo de nombre Juanita Baltazar y un sobrino, Eduardo Treviño, quienes le pagan la renta y apoyan con los alimentos.

Al hablar de las pruebas que ha vivido dice que no le gusta renegar porque teme que Dios le quite a sus hijos que son su mayor tesoro y por los que vive y continuará luchando, que si llegara a tener complicaciones como resultado de la Diabetes que no le quiten sus pies, que le corten lo que quieran, los senos, un brazo u otra cosa, pero los pies no porque entonces cómo le haría para desplazarse para atender a sus hijos.

Aún cuando está desgastada por su enfermedad y el padecimiento de sus hijos que la han llevado al borde de la desesperación, afirma que por su mente nunca ha pasado el deseo de quitarse la vida, porque ella ama la vida y dice que es hermosa.

“Amo la vida porque la necesito para ver a mis hijos, nadie más lo hará, pero si Dios decide otra cosa con gusto lo acepto ya que todos estamos en sus manos”.

Firme en sus respuestas Alma Delia es un ejemplo de mujer, una fortaleza en la que en todo momento se pueden apoyar sus hijos que dependen de ella para todo, una madre que dice estar en manos del Altísimo a quien le pide fuerzas para hacer frente a la dura vida que le tocó y que pese a todo nunca renegará porque la ama de verdad.

Le amputaron el dedo grueso del pie pero tiene ampollas que debe cubrir para que no se infecten.

Todo sería mas fácil sin la diabetes.

 A Alma Delia le amputarón el dedo “gordo” del pie izquierdo y le quitaron parte del talón derecho hace cinco años.

 También desde hace cinco años tiene ampollas en la planta de los pies que le impiden caminar, por eso utiliza sillas de ruedas.

Su esposo no los ve.

Delia comenta que ella estuvo casada pero que esa persona repentinamente la abandonó, diciéndole que ya estaba cansado de todo lo que le rodeaba

Su esposo solo le manda 500 pesos a la semana para los tres.

Pido a Dios que me quite lo que quiera de mi cuerpo, menos mis pies para moverme como pueda para atender a mis hijos»