Amor de padre nunca se olvida

“Es muy difícil para mí este día porque él ya no está conmigo”, Omar Zertuche Gómez

Decenas de personas acudieron al panteón municipal Guadalupe a recordar a sus padres, pasaron un día difícil pues les hizo falta la presencia de su padre.
Ni el calor, ni los intensos rayos del sol fueron impedimento para acudir al panteón municipal a dejar flores, arreglar las lápidas y recordar momentos de alegría.
Omar Zertuche Gómez estaba ahí en el panteón, con el rostro hacía abajo mirando la lápida de su padre Omario Humberto Zertuche quien murió hace seis años, padeció cáncer y finalmente un infarto ocasionó su muerte.
Omar Zertuche lo recuerda a diario, dice que su padre fue el mejor maestro, una persona fuerte y un ser humano extraordinario.
“Es muy difícil para mí este día porque él ya no está conmigo, aún así lo recuerdo y me hace falta mucha falta, de perdido para un regaño o un consejo”, comentó.
Juan Sillas Flores también dejó un gran hueco en la familia tras su muerte, hace 9 años, la familia se reunió en el panteón y ahí permaneció desde muy temprana hora, arreglaron la lápida, limpiaron la maleza, como una forma de consentir a su padre.
Bajo la sombra de un árbol, sus hijas Raquel, Josefina y Ruth, sus yernos Gerardo Minor y nietos Édgar y Yésica además de bisnietos estuvieron recordando a don Juan quien aseguran que era la persona más alegre de este mundo y quien les enseñó a convivir en familia y a compartir con quien lo necesita.
“Es una tristeza que me embarga el alma todo el año, mi padre fue el mejor y en nuestra mente solo quedan gratos recuerdos, comentó una de sus hijas.
Elba Ferrel acudió sola al panteón municipal, llevó flores a su padre Fidel Ferrel Ortiz, quien murió hace 17 años y a quien visita en fechas especiales como esta y en el Día de Muertos.
Comentó que su padre fue un hombre muy trabajador, hombre de los de antes, que trabajaba la tierra y cosechaba el alimento, tuvo 12 hijos, entre ellos 9 mujeres y 3 hombres.
“Mi padre con la pura mirada nos decía todo, no como ahora que a los chamacos hay que hablarles hasta tres veces y no hacen caso, mi padre siempre nos apoyó y trabajó para sus hijos.
También visitó a su esposo Romeo Moreno con quien procreó a sus dos hijos Yésica y Jesús, dijo que desempeñó el mejor papel como papá y como marido y por ello sigue vivo en sus corazones.