El presidente del PAN y los suyos están urgidos a abandonar posturas que poco o nada agregan a la unidad.
A juzgar por los hechos, el tiempo de la simulación y de los abusos y excesos en Acción Nacional, en lo que refiere a la definición de términos y condiciones para la selección de quien habrá de abanderarlo en las próximas presidenciales al menos, llegó ya a su término.
Luego que, apenas el martes, 18 de sus liderazgos —tres exgobernadores, dos exsecretarios de Estado, un exdirigente nacional, legisladores en funciones y militantes de larga trayectoria entre ellos— hicieran público su reclamo al (des)tapado Ricardo Anaya Cortés para que defina si aspira o no a hacerse con la emblemática candidatura de cara a 2018, y a la Comisión Permanente a impedir se siga “utilizando la estructura y recursos del partido” en la promoción personal de aquel, la solicitud de los primeros se tornó exigencia…
Se tornó exigencia y, en medio de toda suerte de imputaciones, y mofas incluso por parte de anayistas liderados, ¡claro!, igual por el institucional coordinador de la fracción blanquiazul en el Senado, Fernando Herrera, que por el gris-gris Marko Cortés en San Lázaro o el impresentable mancerista Jorge Romero en la Asamblea capitalina, reclamaron un espacio en la sesión de la Permanente para exponer ahí sus reflexiones y demandas.
Exponer y reclamar, entre otras cosas, la definición del indefinido dirigente-aspirante sí, pero, también, algo más: definir normas mínimas que regulen el actuar de los aspirantes y sus equipos “así como la utilización de los recursos del partido y los tiempos en medios, en tanto da inicio el proceso” (formal) e, interesante, la integración de una comisión “que valide la imparcialidad e inocuidad de las actuaciones del CEN…” y, también, una mesa política entre los aspirantes que promueva el diálogo y (la búsqueda) de consensos.
Así planteadas las cosas, y aún cuando hasta el cierre de nuestra colaboración, al menos, el reclamo de los inconformes en lo que a asistir a la sesión vespertina, hoy, de la Comisión Permanente refiere, no recibía aún respuesta, lo cierto es que su planteamiento colocó ya a su presidente en la necesidad de adoptar decisiones que, sin lugar a dudas, marcarán el futuro inmediato de Acción Nacional porque, ni el silencio ni la negativa son respuesta, como tampoco lo sería una aceptación condicionada de sus exigencias…
Anaya Cortés y los suyos están hoy entonces, (literalmente) contra la pared, contra las cuerdas (se diría) y urgidos a abandonar posturas que, lo dijimos en nuestra pasada entrega, poco o nada agregan a la unidad.
Insistir en llevar la definición sobre quién, finalmente, encabezará al otrora partido de la gente bien hasta mediados de junio venidero, cual es el deseo y (en privado) ha externado reiteradamente el queretano, parece un despropósito que, a la larga, no tendrá más beneficiarios que al alicaído PRI-gobierno o, peor aún, al (indeseado) lopezobradorismo encarnado en Morena…

ASTERISCOS
* Finalmente, el priismo de Enrique Ochoa Reza acabó expulsando de sus filas al exgobernador de Veracruz Javier Duarte, imputado por lavado de dinero y crimen organizado, entre otros delitos, mientras en el corral de enfrente, en Acción Nacional, la apuesta es que el también imputado exgobernador de Sonora y prófugo, como aquel, Guillermo Padrés Elías, no acabará el año como militante…
* Muchas veces pospuesto, el anuncio del presidente Enrique Peña Nieto de que propondrá, como lo hizo ya, a la actual procuradora Arely Gómez como nueva titular de la Función Pública y, en su lugar, al senador Raúl Cervantes, plantea más dudas que certezas, puesto que igual la secretaría citada que la PGR están, en los hechos, en proceso de cierre…