Con alimento y un hogar donde no se sienta tanto el frío, la familia Carrizales desea pasar una feliz noche de Navidad.

Vivir en una casa de madera y láminas, justo a la orilla de un extenso arroyo que recorre la colonia La Esperanza, es la difícil realidad para Yuvicela y su hija Cristina, así como para su pequeña nietecita de dos años.

No esperen la navidad con ansias, pues saben bien que pasarán una noche fría, lejos de la felicidad que se siente en otras muchas viviendas bien establecidas en Monclova.

Desde hace poco más de tres años las tres mujeres arribaron a esta colonia donde a duras penas pudieron comprar un terreno pequeño.

Ahí con esfuerzo fueron comprando poco a poco maderas, láminas y fueron haciendo su pequeña vivienda que cuenta con dos cuartitos pequeños y un espacio donde se preparan los alimentos.

Fuera de la casa de madera, colocaron un árbol de Navidad, pues aún y con carencias, la familia tiene el anhelo de festejar esta fecha en compañía de sus seres queridos.

El baño, es una letrina que queda al final del terreno, ahí tienen que trasladarse aún y cuando el frío sea intenso, los servicios básicos aún no llegan a esa área del sector.

Las tres mujeres, permanecen todo el día en la vivienda, la manutención la lleva Carlos el esposo de Cristina, quien se desempeña en una maquiladora ubicada casi en la avenida las Torres.

“Nosotros hicimos nuestra casita, desde hace como tres años nos vinimos para aca porque me ofrecieron un terrenito y aquí estamos” dijo la madre soltera que a duras penas pudo sacar a su hija adelante.

Con la mirada perdida en el arroyo junto al que viven, dijo que el anhelo de ella y sus pequeñas es cenar un pavo, sin tener el frío sobre su espalda, normalmente se reúnen en casa de su madre, a escasas cuadras de distancia pero ahí también hay las mismas necesidades.

“Pasamos la Navidad como se puede, en la calle de atrás vive mi mamá ahí nos juntamos afuera pues no tenemos mucho con que festejar” comentó Yuvicela.

“No tenemos nada que cubra pa´ca y hace mucho frío cuando baja la temperatura porque estamos al lado del arroyo”.

Agregó que le gustaría comprar un juguete especial a su nieta, así como ropa para que no sufra del intenso frío que se vive por las noches, pero no hay suficiente recurso.

“Algún día esperamos salir de esta situación” comentó la ama de casa.

La casa de madera y lámina de Yuvicela se encuentra a la orilla de la calle Agustín Ramos, en el número 1399, esto en la colonia La Esperanza.