AGUASCALIENTES.A sus 12 años de edad, Javier intentó suicidarse; en una profunda depresión le prendió fuego a un pastizal seco e intentó arrojarse.

“Nos percatamos de una cortina de humo; al llegar, encontramos una mochila tirada y se nos hizo raro porque tenía los libros abiertos”, relata Antonio Rogelio Burgos, policía del grupo de reacción. “Al momento de acercarme a la mochila, veo un zapato color negro y al menor acostado, lo sacó de las brasas del fuego y el niño empieza a llorar, a decir ‘déjenme’, porque ya no quiero existir”.

Al rescatarlo, Javier sólo repetía que nadie lo quería y que deseaba hacerse daño.

“Lo abrazo y, con una voz desesperante, el niño gritaba ‘suélteme’ porque quería hacerse daño”, continúa Rogelio Burgos.

El pequeño fue trasladado al área de Trabajo Social de la dirección de Justicia en el Complejo de Seguridad Pública Municipal para brindarle apoyo. Ahí determinaron que debía recibir tratamiento psicológico, pues es víctima de maltrato desde muy pequeño, cuando vivía con sus padres en la Ciudad de México.

“Él señala que era adoptado en ese término y que, en su anterior domicilio, en la Ciudad de México, había tenido temas o episodios de violencia”, comenta Antonio Martínez Romo, titular de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal. “Se viene para Aguascalientes, aquí está con unos familiares y parece ser que tiene ese mismo tema con ellos”.

Su tutora, que vive en Aguascalientes, fue localizada por la policía:

“Fue entregado a sus propios familiares quienes en este momento se están haciendo cargo de él”, aseguró el secretario.

Javier y su familiar fueron canalizados al Centro de Neuropsiquiatría para recibir atención especializada.

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