Arman en Milwaukee un ‘Día Sin Latinos’

Salen miles a las calles a protestar contra deportaciones

Chicago, EU.- Activistas, inmigrantes y comerciantes de Wisconsin protagonizaron ayer un “Día Sin Latinos, Inmigrantes y Refugiados”, en repudio a la política migratoria del Presidente Donald Trump y la colaboración de las autoridades locales.
Organizadores de “Voces de la Frontera” señalaron que fueron miles los activistas que llegaron en autobuses desde ciudades de todo el estado para marchar más de 3 kilómetros por el centro de Milwaukee hasta el edificio de la corte del condado local.
Durante la marcha los participantes desplegaron pancartas y banderas de Estados Unidos y México, corearon “Sí, se puede” (el lema de Barack Obama) y exigieron la renuncia del alguacil del condado, David Clarke.
La activista Christine Neumann-Ortiz, directora ejecutiva de “Voces de la Frontera”, declaró que Clarke quiere involucrar a sus agentes en las tareas de Inmigración y colaborar con los planes de deportaciones masivas de indocumentados del Presidente Trump.
En un comunicado, el alguacil Clarke excusó su ausencia en la protesta.
“Estoy ocupado, trabajando con agentes de ICE y ayudando a identificar indocumentados criminales”, señaló.
Los activistas estimaron que más de 150 negocios cerraron sus puertas para participar en una protesta que afectó a restaurantes, hoteles, fábricas, al sector agrícola y a la industria lechera, que en buena medida dependen de la mano de obra inmigrante.
Naomi García, que viajó desde Green Bay, opinó que la unidad que demostraron los inmigrantes es fundamental para que puedan hacer la diferencia y obligar a un cambio.
La movilización surgió en medio del inicio de una ola de redadas migratorias en una docena de ciudades del país y en rechazo a la decisión del alguacil de adherirse al programa 287G.
Otra participante, que solamente se identificó como Mayra, dijo que el actual clima político inspira temor entre los indocumentados, pero igualmente sirve para enviar un mensaje de que los latinos trabajan duro, sin importar su estatus migratorio.
La polémica iniciativa quedó sin efecto durante el Gobierno de Barack Obama, pero fue revivida por las órdenes ejecutivas de Trump, quien quiere convertir a las policías locales en agentes migratorios para detener inmigrantes y canalizar su deportación.
Entre las tareas que podrán realizar las agencias policiales que se unan al programa, están incluidas la identificación y detención de personas sospechosas de la violación de las leyes federales de inmigración.