Si Anaya piensa competir, es necesario que lo asuma públicamente, permitiendo que se elija a quien esté dispuesto a procurar las garantías para un proceso armónico.
Ahora sí que cuando no le llueve, al dirigente y aspirante a la candidatura presidencial de Acción Nacional 2018, al aún (políticamente) imberbe Ricardo Anaya Cortés, simple y sencillamente le llovizna.
Al filo del mediodía del domingo, vía su cuenta de Twitter, el exgobernador de Jalisco y exprecandidato presidencial, regidor ahora Alberto Cárdenas Jiménez, al frente de una veintena de liderazgos panistas, reclamó del queretano y de la Comisión Permanente encabezada por él, no sólo preservar la unidad del partido y garantizar la imparcialidad (en la elección de quien habrá de encabezarlo en las presidenciales) sino, también y de manera enfática, ¡cumplir con sus obligaciones!
El PAN, refiere el escrito, “tiene un histórico compromiso y una oportunidad inigualable de seguir construyendo una patria ordenada y generosa desde la Presidencia en 2018. Sabemos que la unidad es un elemento indispensable para conseguirlo… La fórmula del triunfo electoral la conocemos: representar digna y honestamente a los ciudadanos, tener las mejores propuestas, abanderar las causas sociales justas…”.
Y luego, tras destacar la misión fundamental del dirigente —“garantizar la unidad interna mediante el recto ejercicio de sus atribuciones… El Presidente Nacional debe ser un árbitro justo…no debe ser juez y parte”— deja en claro su convicción de que más allá de que en público se niegue la aspiración de Anaya para convertirse en candidato…“la dirigencia nacional está utilizando la estructura y los recursos del partido en beneficio de ese proyecto personal, a través de medios cuestionables e incurriendo en un grave conflicto de interés”.
La sola inclusión de Roberto Gil Zuarth y Ernesto Cordero, senadores ambos; del (dos veces traicionado) expresidente Gustavo Madero y José Luis Luege; del exgobernador José Guadalupe Osuna, Salvador Abascal, Manuel Gómez Morin, Myriam Arabián o Eufrosina Cruz entre los abajo firmantes, evidencia la gravedad del malestar y del problema que los excesos del actual dirigente, en su autopromoción, está causando al interior del blanquiazul.
El documento, incluso, va más lejos y en directa alusión destaca que “la responsabilidad de dirigir Acción Nacional es absolutamente incompatible con la pretensión de construir un proyecto político como aspirante a la Presidencia de la República, porque quien debería fungir como armonizador y árbitro de aspiraciones, se convierte en factor de tensión, inequidad y de abuso de poder”. ¿Más claro?
Y luego, el explícito reclamo a la anayista Comisión Permanente: “Es su deber atender esta delicada situación y conflicto de interés del doble rol de Presidente y proto-aspirante a candidato a la Presidencia… Si Ricardo Anaya piensa competir, es necesario que lo asuma públicamente, permitiendo que, lo más pronto posible, se elija a quien esté dispuesto a procurar las garantías para un proceso armónico y a conducirlo de principio a fin. Sólo un PAN unido tiene posibilidad de alzarse con la victoria para el bien de México”.
Otra vez: ¿así o más claro?

ASTERISCOS
* De no ocurrir nada inusual que lo impida, en apego a la tradición militar, el Oficial Mayor de Sedena, general Gilberto Hernández Andreu asumirá el próximo 15 de noviembre como nuevo subsecretario, en lugar del general Noé Sandoval que, al llegar a la edad reglamentaria, deja el cargo. El nombramiento será ratificado, pronto, por el general secretario Salvador Cienfuegos y, obvio, por el presidente Peña Nieto.