CIUDAD DE MÉXICO.- De contraste resulta la comparación de los logros conseguidos por Tom Brady y su homónimo Derek Carr en la NFL.

La sola pronunciación del nombre del mariscal de campo de los Patriotas conlleva a una marca registrada.

Tiene una trayectoria avalada por los éxitos con cinco Super Tazones ganados de siete disputados en 16 años de historia con Nueva Inglaterra.

Mientras que Carr, apenas en su cuarto año en la Liga, apenas se consagró en 2016 como pieza clave para que los Raiders terminaran con registro de 12-4, y por vez primera accedieran a Playoffs, logro que no alcanzaban desde 2002 y en que no superaban los 10 triunfos.

Carr, hermano menor de David (Texanos), llegó precedido de fama a la NFL al llevar a Fresno State a campeonatos consecutivos en la Conferencia Mountain West en sus últimas dos temporadas.

Brady, ahora de 40 años, fue reclutado en la sexta ronda del Draft del año 2000 y en su primera temporada sólo vio acción en un partido.

Ahora, a lo largo de su trayectoria, ha estado en 14 campañas con al menos 15 partidos sino es que más. Sólo en 2008 tuvo uno y el año pasado 12.

Pero todavía le queda cuerda para rato y estará en México en camino de refrendar su campeonato.

Carr fue seleccionado por Oakland en la segunda ronda (puesto 36) del draft de 2014. Y ha sido un hombre templado no sólo dentro de los emparrillados sino fuera de ellos.

Primero se considera cristiano, después esposo, luego padre y finalmente jugador de los Raiders, así establece Carr sus prioridades.

Cuando nació su primer hijo presentó problema de intestinos que requirió de tres cirugías para estabilizarlo. Ahora también está enrolado en fundaciones altruistas para menores, pero no pierde ese instinto combativo para emular con Raiders títulos que tuvo como colegial.