POR: ATILA

Dicen que una raya más al tigre y no se nota pero en el caso del Subdirector de Servicios Educativos en la región Centro, Félix Alejandro Rodríguez Ramos el tigre ya se puso negro de tanta raya porque los problemas que pesan sobre él no se acaban por más que le haga la lucha.

No sabemos si es falta de capacidad, de estrategia o de plano que el hueso ese que le dieron dizque porque su inteligencia es mayor que la de los demás (hay quienes dicen que su coeficiente intelectual es por demás elevado), y no le alcanza para más pero el caso es que las evidencias son más que claras, la problemática que priva en los planteles educativos lo rebasó.

Pero el colmo no es ese, no señor, es la condenada soberbia que se carga Rodríguez Ramos a la hora de atorarle a las broncas como sucedió con las madres de familia del municipio de Nadadores donde se plantaron en medio de la calle para exigir maestro.

Un broncón que tienen las jefas de familia del ejido Villa de Nadadores desde que comenzó el ciclo escolar y que las autoridades educativas no arreglan y cuando lo hacen les mandan mentores que no sirven para maldita la cosa.

No lo decimos nosotros, no que va lo dicen las madres de familia a las que en mala hora les tocó enviar a sus hijos a un plantel que aplica la enseñanza unitaria, es decir dos maestros para seis grupos.

Pues allá en la escuela Lucio Blanco del mencionado ejido no tienen un solo maestro, los niños van, juegan todo el día y se regresan a sus casas, el colmo es que la maestra última que les enviaron se la pasa llorando todo el tiempo debido a que está enferma y la atienden siquiátricamente.

El colmo que la SEP ponga al frente de un grupo a un maestro enfermo de sus facultades mentales cuando que los niños necesita ser atendidos por personas en sus cinco sentidos y en sus cabales.

¿Pues qué se está pensando la SEP con esta acción? Si quieren colmar la paciencia de los padres de familia ya lo consiguieron porque ahora fue un plantón en medio de la calle pero después serán otro tipo de acciones que van a lamentar.

Veremos y diremos.

¿Oigan pero que está pasando en Ocampo donde al parecer cada quien puede hacer lo que se le pega la gana?

Una cosa es el cacicazgo que se viven en el pueblo gracias a las decisiones de la alcaldesa Arcedalia Ramírez quien por cierto ya demostró que no tiene convicción política sino que se hace para donde está la sombra, por eso en menos de seis meses se ha cambiado de partido tres veces entre otras cosas.

Decimos que una cosa es ser la primera autoridad y otra distinta es querer demostrar al pueblo cosas que no son pero que saltan a la vista como es el caso de que en el poco tiempo de ejercer como Edil ya se hizo de suficiente dinero para poner un buen restaurante que opera en el primer cuadro de la Ciudad y que es manejado por su familia.

Pero eso no es todo, ahí está el caso de la contratación de aproximadamente diez familiares para que trabajen en el Municipio, todos dentro de la nómina por supuesto.

Hay otras cosas pero con estas es más que suficiente para demostrar que el poder marea y mucho, que una vez que se llega a la presidencia los alcaldes que no tienen convicción política pueden hacer lo que se les pegue la gana.

Nunca en la historia de Coahuila se había visto una situación de esta naturaleza, a lo mejor lo hacen porque la comunidad está lejos pero aún así no es pretexto para servirse con la cuchara grande y menos cuando se trata del erario público, ese que paga el pueblo.

Hasta Mañana.