Choferes de transporte público bajan a migrantes para evitar que los acusen de tráfico de personas

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Muchos migrantes se dedican al comercio informal para poder conseguir un poco de dinero.

Muchos migrantes se están quedando en el sur de México, tal como lo quiere el Gobierno Federal para evitar que Estados Unidos continúe con sus amenazas de aranceles. Sin embargo, los extranjeros dicen que las opciones de trabajo no son muchas.

Se van adaptando a la vida en Chiapas

El haitiano Fritznel Vilsant llegó a Tapachula, Chiapas, hace cuatro meses. Al igual que miles de migrantes, buscaba llegar a los Estados Unidos, pero su sueño americano se detuvo en la frontera sur de México.

Hace un par de semanas, el Instituto Nacional de Migración (INM) y la Comisión Nacional de Ayuda a Refugiados (COMAR) le entregaron una constancia temporal de Clave Única de Registro de Población para Extranjeros.

 

Fritznel paga 700 pesos mensuales por la renta de un pequeño cuarto, en la colonia «Las Gardenias», cerca de la Estación Migratoria Siglo 21.

Surge la «Pequeña África» en Chiapas

En este sitio de la zona norte de Tapachula se han establecido decenas de migrantes de Haití y África. Los chiapanecos ya se acostumbraron a convivir con estos migrantes que rentan casas, consumen en las tiendas de abarrotes y restaurantes locales.

La música no deja de sonar en la que ya es llamada «Pequeña África”. En ella, algunos migrantes se dedican al comercio ambulante con puestos de comida a la orilla de la carretera.

O bien, venden artículos de aseo personal, ofrecen servicio de manicure, pedicure y corte de cabello.

Noelka Valdo estuvo 22 días dentro de las instalaciones provisionales del INM, en la Feria Mesoamericana. Las autoridades le entregaron, a él y a su familia, un pase de salida para llegar a la frontera norte, pero como no tiene dinero prefiere quedarse en México.