Chorizo “bendito” el de Doña Lupita

Un producto que inició sin el afán de perdurar en el tiempo, ha traspasado fronteras y hoy se vende en varias partes de la república

Es la buena vibra, la actitud positiva y encomendar a Dios todo lo que se hace, el secreto para que las cosas salgan buenas, dice Lupita Lugo García.
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SAN BUENAVENTURA COAH.- Nadie puede evitar disfrutar el olor que emana del comercio de Lupita Lugo García ubicado en la calle Morelos e Hidalgo, la esencia de las especias, mezcladas con el aroma del chile rojo conforman una poción única para la elaboración de uno de los alimentos más deliciosos que han dado fama al norte del país: el chorizo de cerdo.

Desde hace más de medio siglo, en el seno de la familia Lugo García se prepara este delicioso manjar digno del paladar más exigente y no se trata de una receta secreta ni mucho menos, porque quien desee puede tenerla ya que Lupita no es egoísta y la comparte con gusto.

Lo que hace de esta preparación algo único y delicioso es la buena vibra que reina en la cocina, las plegarias al Altísimo para que todo salga bien, pero sobre todo, la actitud positiva que siempre tiene.

Lupita siempre está acompañada por Santita, mujer ya mayor pero que desde los ocho años de edad se unió a la familia y hoy es parte de ella y también del negocio porque juntas han hecho toda una microempresa de reconocido prestigio.

Ambas trabajan este local, desde la preparación de las especies que deben ser exactos las medidas por kilo de carne al igual que el chile, todo de manera proporcional, para que la receta quede equilibrada.

“Nosotros no compramos las especias molidas, todas son enteras, las limpiamos y después molemos en los aparatos que aquí tenemos especialmente para eso, igual los chiles tienen que ser frescos y nuevos que después se limpia desvenan y muelen, pero el secreto del chorizo quizá sea la tripa de res en donde se empaca y que permite las perforaciones para que drene y una vez seco se empaque para enviarlo a distintos puntos de la república”.

Ni qué decir de la tripa de res, que se utiliza para el empacado y que de acuerdo a la entrevistada es uno de los secretos para que sepa bien ya que se conserva mejor e incluso cuando se seca la gente gusta de comerlo así porque ya está curtido y sabe sabroso. “La tripa es muy cara y en temporadas escasea, pero no lo hacemos en plástico porque agarra otro sabor además de que no se drena con facilidad y mucho menos sirve para envíos foráneos”.

“Somos un equipo de trabajo, cada quién hace algo en especial, tenemos clientes de muchos años, algunos me los traje de Altos Hornos de México donde me desempeñé como secretaria ejecutiva 36 años, otros llegaron por mis sobrinos y así poco a poco fue creciendo y ganando fama”.

Tener tantos clientes quizá se deba a que antes de comenzar a amasar la carne para batirla con los chiles y especias siempre eleva sus plegarias a Dios diciendo: “Gracias Señor por este trabajo que nos has dado y bendice a todos los que tomaron parte desde el que engordó al cochino hasta el que lo mató, y dales trabajo siempre”, para dar paso al proceso de amasado y empacado y finalmente ponerlos en el bastidor para que drene.

La experiencia de ambas ha llevado a que su producto viaje a distintos puntos de la República a donde llega seco, es decir, una vez que haya drenado por completo, proceso que tiene una duración de quince días porque las paqueterías no permiten productos con humedad.

Pero también los hay que prefieren el chorizo fresco recién hecho, para consumo inmediato, es decir, es de acuerdo al paladar del comensal que los trozos están listos para la venta. Pocos conocen el origen de esta microempresa y fue en los años setenta cuando Arcelia, hermana de Lupita, vio que su hijo mayor José Luis presentaba problemas en los dientes.

Preocupada por la situación del pequeño, buscó la manera de hacerse de recursos para pagar la atención médica y pidió la receta a una amiga de la familia llamada María Elena Romo, comenzando con dos kilos de carne que empacaba formando trozos pequeños que vendían a cincuenta centavos.

Las ganancias se destinaban para atender al pequeño José Luis en el consultorio del dentista Raúl Villarreal que radicaba en Monclova, el niño que tenía ocho años de edad iba y regresaba solito en el camión, pero en aquellos tiempos no había los peligros de ahora.
Lupita recuerda que ella los apoyaba por las noches cuando salía de trabajar, siempre pensando en ayudar a su hermana Arcelia para que solucionara el problema dental de su pequeño hijo José Luis.

Pero cuando esto hubo pasado ya era numerosa la cantidad de personas que buscaba el chorizo elaborado por la familia Lugo, por lo que continuaron haciéndola hasta ahora, la gente acude a su negocio en busca de los trozos de chorizo.

Orgullosa, dice que es la buena vibra que le pone a todo lo que hace, el secreto para que las cosas salgan bien y que eso lo heredó de su mamá Carmen, “todos me dicen que cada día que pasa me parezco más a ella y eso me llena de orgullo porque mi mamá era toda una mujer, una gran señora”, sus ojos se llenan de lágrimas al comentar.

Al hablar de su mamá, dice que fue la segunda de diez hijos pero un pilar cuya obra trascendió y sigue siendo reflejo en toda la familia.

Desde antes de que saliera de AHMSA ya tenía planes para poner negocios, primero una farmacia y después una zapatería. Al enfermar su mamá dejó todo para atenderla.

Cuestionada en cuanto a quién heredará la receta del chorizo que hizo famosa a la familia Lugo, la cartera de clientes y todo lo que ha derivado del negocio, pensativa dice que no sabe aún qué va a pasar y a manera de anécdota narra que tenía un cliente de Nadadores que cada vez que la visitaba le decía preocupado que a quién le dejaría todo lo que sabe y ella siempre respondía lo mismo, hace años el cliente murió y ella sigue con el negocio del chorizo.

“No se aún, porque las generaciones actuales no están muy interesadas en esto, pero dejémoslo al tiempo a ver qué pasa”, dice sonriente Lupita.

El secreto.

“Nosotros no compramos las especias molidas, todas son enteras, las limpiamos y después molemos en los aparatos que aquí tenemos especialmente para eso, igual los chiles tienen que ser frescos y nuevos que después se limpia desvenan y muelen, pero el secreto del chorizo quizá sea la tripa de res en donde se empaca y que permite las perforaciones para que drene y una vez seco se empaque para enviarlo a distintos puntos de la república”