Cierran la ‘Puerta de la Esperanza’

La Patrulla Fronteriza canceló el evento que permitía en la frontera en San Diego la reunión de familias separadas; activistas alegan que la razón no es otra que el racismo

Brian Houston se casó con Evelia Reyes el año pasado cuando se abrió la “Puerta de la Esperanza”; después se dio a conocer que él es narcotraficante.

San Diego, California.

“!Mentira!, la “Puerta de la Esperanza” no fue cancelada porque se haya hecho una boda exprés y que el novio terminó siendo un narcotraficante”, dice a EL UNIVERSAL muy enérgico Enrique Morones, fundador y director de Ángeles de la Frontera, quien inició un proyecto desde 2014 para que la Patrulla Fronteriza accediera a abrir unos minutos la puerta de mantenimiento que hay entre el Parque de la Amistad en San Ysidro —frontera de San Diego con México— y la colonia Playas de Tijuana, que colinda con la barda fronteriza. “Muchísimos medios publicaron recientemente que [la razón] para cancelar este evento que hacíamos dos veces al año para que familias separadas pudieran verse y abrazarse unos minutos, se debió a una boda donde el novio resulto un bandido. No fue por eso. La Patrulla Fronteriza es la que revisa los antecedentes penales de quienes se eligen para que participen; fueron ellos los que se equivocaron, nosotros —Ángeles de la Frontera— no revisamos antecedentes ni revisamos estatus legal de nadie; no es nuestra labor, por eso son las autoridades quienes nos dan la luz verde para que participen quienes ellos digan”, explicó.

Para Morones, el problema se llama Rodney Scott, nuevo jefe del Sector San Diego de la Patrulla Fronteriza. “Antes estaba en Valle Imperial, en donde también hay una puerta de mantenimiento y quisimos abrirla el año pasado y en ese momento él era el responsable de ese sector y se rehusó a realizar algún acto como el de la ‘Puerta de la Esperanza’ en San Ysidro”, asegura. “La tal boda esa del narco —realizada el 18 de noviembre de 2017— se les salió de las manos a ellos y ahora es su mejor excusa para prohibir que lo sigamos haciendo”, afirma y agrega: “En mi opinión todo esto viene desde Washington, las personas que se sienten supremacistas han salido a la superficie y con el ejemplo del presidente [Donald] Trump, se empoderan y peor si tienen un nivel de autoridad, como en este caso”.
Adicionalmente a la prohibición de volver a abrir al público esa puerta de mantenimiento, Scott redujo la cantidad de personas y el tiempo que los visitantes del Parque de la Amistad pueden estar. “Antes podían ir hasta 25 personas y estar ahí entre las 10:00 de la mañana y las 2:00 de la tarde; ahora sólo pueden ir 10 personas y sólo media hora cada uno”, describe el director de Ángeles de la Frontera.

“Es increíble, media hora no es nada y 10 personas tampoco; este hombre sólo quiere hacernos la vida difícil a los hispanos”, asegura Morones. “El otro sábado —3 de febrero— el Departamento de Policía de San Diego (SDPD) autorizó a un grupo neonazi de esa ciudad, de como 25 personas, que fueran a marchar y protestar por los murales que hay pintados por nuestra gente en el Parque Chicano —en National City, a 10 minutos de la frontera— y estuvieron varias horas, es decir que en un parque público como el Parque Chicano sí puede ir a provocar a nuestra gente un grupo de supremacistas blancos por horas y nosotros ya no podemos estar en el Parque de la Amistad tratando de convivir con nuestra gente aunque sea a través del muro; ¿no es eso una injusticia? Esta gente se siente poderosa y con derecho a denigrar a otros sólo porque lo ven en el presidente Trump”, dice molesto el líder social.