CULTURA CIUDADANA

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¿Por qué es importante la inversión de mujeres en la economía?

Un estudio del Instituto McKenzie reveló que el potencial de género puede incrementar el Producto Interno Bruto (PIB) del mundo en 28,000 millones de dólares. Aunado a eso el reciente informe del Banco Mundial “El efecto del poder económico de las mujeres en América Latina y el Caribe”, en la última década que va del año 2000 al 2016, las mujeres han desempeñado un papel fundamental en la disminución de la pobreza, observando un aumento en las tasas de participación de las mujeres en el mercado laboral en un 15%, y una reducción del 30% en los índices de extrema pobreza.

Sin embargo, sólo 2% de las empresas financieras tienen a mujeres dentro de puestos de toma de decisiones importantes, por lo que esta situación no puede permitirse. Respecto del gran impacto económico que la mujer causa al interior de las empresas, se explica por el hecho de que las mujeres controlan cerca del 65% de las decisiones de compra totales en bienes y servicios a nivel global, y esto no es exclusivamente en las categorías tradicionalmente femeninas. Esto hace que las mujeres cumplan una función extraordinaria al interior de las empresas, pues conocen lo que el consumidor mayoritario desea comprar, así que hoy están involucradas en el diseño, fabricación y comercialización de una amplia gama de bienes y servicios, lo que sin duda agrega valor comercial y genera mayores ganancias.

No obstante, en Latinoamérica, a pesar de las grandes contribuciones de las mujeres en las economías nacionales y en las mismas empresas, aún persisten muchos obstáculos que las enfrentan a retos importantes, como la falta de apoyo efectivo en su desarrollo, falta de oportunidades de capacitación y educación, falta de acceso al crédito y a la tecnología, así como de acceso a programas de liderazgo; amén de seguir enfrentando creencias culturales que dificultan su desarrollo, bajos niveles de confianza y otros problemas relacionados con la percepción de su comunidad y un rechazo tajante a su desempeño; por ejemplo: su propia familia que cuestiona su posibilidad de equilibrar sus roles como madre, esposa, y empresaria o empleada.

En fin, sigue siendo un asunto que debe tratarse en políticas públicas, porque si las economías han crecido por el impulso de las mujeres con pocos incentivos, imaginemos lo que sucedería con mujeres debidamente apoyadas, sobre todo cuando el FMI señaló que si aumentamos la participación laboral de las mujeres, podemos aumentar el PIB de la economía entre 5 y 34%, especialmente en las economías emergentes.