En una de las mayores operaciones anticorrupción en el basquetbol colegial, el FBI acusó el martes a 10 personas, incluido un prominente ejecutivo de Adidas y cuatro asistentes de entrenadores, de emplear cientos de miles de dólares para influir en las decisiones de los jugadores.
Mediante esos sobornos, se buscaba llevar a que los deportistas eligieran en qué escuela jugarían, qué marca de calzado utilizarían, quién sería su agente o incluso a quién contratarían como sastre. Algunas de las acusaciones más graves involucraban aparentemente a Louisville, una de las potencias del basquetbol colegial, investigada actualmente por el organismo rector del deporte colegial, la NCAA, por un escándalo sexual.