Despiden cenizas de Padre José

Sobresalió la valentía que siempre demostró en esta pandemia, no le importaba contagiarse con tal de llevar paz a la gente

Despiden al Padre José Gilberto Soto, perdió la batalla contra el Covid-19.
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La Parroquia Sagrado Corazón de Jesús realizó una eucaristía de exequias por el eterno descanso del presbítero José Gilberto Soto Arroyo, sus compañeros y feligreses despidieron las cenizas de quien siempre pidió primero por los demás y quien no temía el contagiarse para llevar a cabo las homilías y llevar paz a la ciudadanía.

José Gilberto nació en Saltillo el 13 de abril de 1985, hijo del señor José Soto y de la señora Vanesa Arroyo, fue el primero de tres hijos. El 13 de agosto del 2009 ingresó al seminario diocesano y el 29 de junio del 2017 fue nombrado diácono en la catedral de Saltillo.

Un año después fue ordenado presbítero por Fray Raúl Vera López y el 3 de julio del 2020 fue nombrado como Vicario de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Frontera. Hace dos semanas presentó síntomas de Covid-19, a los pocos días tuvo que ser hospitalizado, lamentablemente falleció el viernes pasado.

“Como iglesia católica de la región centro, hemos vivido lo que más de 100 mil familias en México han padecido, desde el diagnóstico de nuestro hermano y ver los cuidados y atenciones de su comunidad, así como las dificultades para conseguir algunos insumos y la espera de los 7 días que estuvo en el hospital, así como recibir la llamada de su fallecimiento”, dijo el Padre Jorge Guzmán.

Invitó a la ciudadanía, el tomar conciencia y agradecer a Dios los dones y favores que siguen recibiendo. La mañana de ayer, se realizó una eucaristía de exequias por el eterno descanso del presbítero. Se mantuvieron las medidas se sana distancia y de aplicación del gel antibacterial.

“Lo que teníamos en común es que nuestras familias no son tan católicas, no imagino lo incomprensible que resulta para sus papás y hermanos esta pérdida tan grande, no existen palabras de consuelo adecuadas, solo frases trilladas, que si bien son ciertas, en estos momentos son incomprensibles”, comentó su compañero de parroquia.

Si bien su fe puede verse turbada, deben confiar en que Pepe no estaba equivocado en quien ponía su confianza, pues el decidió ese camino católico y señaló, en medio de todo el sin sabor, de la incomprensión y duda, brilla la luz de la fe que todos tienen y que compartieron con el Padre Pepe.

Reiteró, hay que seguir confiando en que Dios tiene los mejores planes, incluso en medio de los sufrimientos y muerte.

“Hay quienes dirán que Dios no escuchó nuestros ruegos, tanta gente que pidió por su salud, les digo que Pepe no pedía por sí mismo sino, pedía por todos los demás enfermos y fue escuchado. No piensen que sus oraciones fueron en vano, se fueron a donde tenían que ir, con las personas que siguen con nosotros y con quienes están en la presencia de Dios”.