“Don Chabelo”, el hombre de las nieves

“Yo soy como ‘El Santo’, el luchador, porque nunca sabrán mi verdadero nombre pues para todos soy Chabelo”, expresó para LA VOZ MONCLOVA

La de vainilla es la favorita de todos, aunque también la de fresa y de melón. Realmente no es el sabor sino la receta secreta que hace que las nieves de “Don Chabelo” sean las preferidas de muchos monclovenses, son ya 26 años de tradición los que lo respaldan.
“Yo soy como El Santo, el luchador, porque nunca sabrán mi verdadero nombre pues para todos soy Chabelo”, así lo aseguró mientras preparaba una, tras otra, tras otra nieve. La gente no deja de llegar hasta que se acaba y hay algunos que lo esperan a que vaya por más con tal de no perderse del riquísimo sabor.
Le basta solo su bote de nieve, dos tinas que hacen la funciónn de una mesa, una silla, una reja que cuida los vasos de diferentes tamaños y las cucharas; es que no necesita de más, porque el contenido es lo que realmente vale la pena.
Otra cualidad que distingue a “Don Chabelo” es que no empieza a trabajar como todos los neveros hasta en la tarde que cale el sol, su nieve la empieza a vender a las diez de la mañana y para las dos de la tarde no le queda nada. Sin contar los bajos precios en que las ofrece, nada qué ver con el mercado general.
Ubicado sobre la calle Estándar 3 entre Secundaria 4 y Secundaria 5 de la colonia Obrera segundo sector, “Don Chabelo” platicó que la pasión por este trabajo le nació de su papá, a quien también le heredó el apodo. “Mi papá en vida se llamaba José Isabel y le decían Chabelo por consiguiente así me llaman a mí también”.
Fueron 43 años los que don José trabajó haciendo nieves, casi todos los clientes ahora visitan a su hijo, “yo trabajaba en Altos Hornos de México pero me salí en 1989, así que puse un negocio pero no me gustó, fue cuando me di cuenta que mi papá ya estaba grande y no podía seguir con su oficio y yo lo continué”.

“Este negocio es muy noble, no deja a uno hacerse muy rico pero comemos bien, que es lo que cuenta, aparte me divierto mucho porque convivo con mucha gente y con niños, es bien bonito lo disfruto”.

Empieza su jornada a las seis de la mañana, el proceso es ir a traer la leche, hervirla, prepara la nieve y para las diez de la mañana ya está en su punto vendiendo, ahí se acaban hasta dos botes seguidos, pero después la venta sigue en su casa en la colonia Primero de Mayo.
“Don Chabelo” es padre de cinco hijos, a dos de ellos les ofreció su carrera de licenciado en Ciencias jurídicas con las ganancias de este oficio, “a todos les gusta comérsela pero no les gusta hacerla y venderla, solo uno de mis hijos está empezando a hacer su negocio de venta de nieves en su casa”.
En poco menos de quince minutos, fueron más de 20 clientes los que llegaron a comprar la famosa nieve de vainilla de Don Chabelo. “Mi papá no tenía punto fijo andaba en todas las colonias y así hizo muchos amigos, que ahora son los míos”.