Don Sergio Bernal un ejemplo de vida

Sergio Zapata Bernal recorre casi cuatro kilómetros diariamente en su triciclo hechizo, para llegar a su lugar de trabajo.
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ALLENDE COAH.- Con una discapacidad importante -carece de sus dos piernas- que le impide desplazarse normalmente y que padece desde pequeño, a sus 59 años de edad, Sergio Zapata Bernal es un ejemplo de que una limitación física no debe ser motivo para renunciar a ser una persona autosuficiente y útil en la vida.

En su modesto oficio de bolero, Sergio, ha logrado sacar a su familia adelante sin el apoyo de nadie, trabajando de sol a sol en la plaza principal del municipio de Allende.

No obstante, el hombre señala que no ha recibido el apoyo que necesita por parte de las autoridades de los distintos nivele, a través de programas los sociales.

Pese a las dificultades para caminar, Sergio Zapata Bernal se traslada desde su casa ubicada en la calle Mario Salazar Garza de la colonia Presidentes, hasta la plaza principal de Allende, donde tiene un puesto fijo de boleado de calzado.

Él llega todos los días desde temprana hora para ofrecer su trabajo y buscar el sustento diario para su familia, que incluye tres hijos-

El humilde trabajador comenta que diariamente recorre cerca de cuatro kilómetros de ida y vuelta para llegar, lo que hace a bordo de un triciclo mecánico adaptado manualmente.

Pero él no se desanima, pues sabe que gracias al buen servicio que presta, cuenta con el apoyo y la generosidad de sus clientes frecuentes, cuya estima se ha ganado a pulso.

Menciona que éstos son días malos días debido a las bajas temperaturas, pues la clientela baja y eso afecta notablemente en el ingreso que percibe.

Tenemos que terminar la entrevista; el bolero aprovecha para hacer un llamado a las autoridades municipales para que lo ayuden a gestionar el apoyo de algún programa social.

“Una vez solicité el apoyo de estos programas federales, pero primero me pidieron muchos documentos -hasta la cartilla de vacunación del perro-, y luego me dieron muchas largas, por eso ya no insistí”, relata.

A pesar de ser un día frío y húmedo, llega un cliente, y Zapata Bernal se dispone a darle el servicio. “Ni modo…, hay que seguirle echando”.

Su discapacidad no ha sido impedimento para que Sergio Zapata Bernal sea útil a la sociedad.