Doña Teresita pedalea por la vida con una sonrisa

Agachó su frente y tapó su rostro para recordar a sus nietos y bisnietos, a quien no ha podido conocer luego de ser abandonada por sus hijos

Globos, dulces, flores alcatraces, claveles, jazmines, y piñatas “de todo tipo, tamaño, precio, y forma pá' quien quiera".
PUBLICIDAD

FRONTERA COAH.- Doña Teresita pedalea todos los días, dispuesta a conquistar cada momento con una sonrisa y actitud positiva, tiene 65 años y la edad solo a echo estragos en su piel arrugada, pero no en su corazón.
Su bicicleta es su fiel compañera de aventuras, nunca la ha dejado, en ella carga los dulces y flores de papel que vende para poder sobrevivir.
Con la tez obscura y quemada por los daños del sol, la señora Mariana Berlanga más conocida por su nombre artístico doña Teresita, narró su historia de vida como si fuera una bonita canción.

Sigue pedaleando para trabajar a sus 65 años.

“Yo me llamo Mariana, de echo yo ni sabía que me llamaba así, hasta que me casé, todos me decían de otra manera, ahora me dicen Teresita, Rosita, Chavelita, Carmelita pero el que más me gusta es Teresita” explicó.
Con una sonrisa, moviendo su cuerpo y sus manos contó con orgullo que ella es originaria de Nuevo León, aunque hace muchos años emigró a Coahuila donde construyó su casa de tapias y láminas, cerca del ejido Pozuelos de Abajo.
30 años dedicada a las ventas y contagiando su positiva actitud ante las adversidades de la vida, ha recorrido toda la ciudad rielera y más allá, vendiendo globos, dulces, flores alcatraces, claveles, jazmines, y piñatas “de todo tipo, tamaño, precio, y forma pá´ quien quiera y guste”.

“He vendido miles y miles de flores, flor que se hace, flor que se vende, yo enseñe a las mujeres de Allende a hacer muchas manualidades dentro de un curso” cantó al ritmo de su tararear.
Y aunque todos conocen a la señora Teresita por su amabilidad, su sonrisa, y su alegría, por primera vez agachó su frente y tapó su rostro para recordar a sus nietos y bisnietos, a quien no ha podido conocer luego de ser abandonada por sus hijos.
“Mis hijos siempre se quisieron quedar con su papá en Nuevo León, antes si me visitaban pero después de que se casaron no he vuelto a saber de ellos, supe que tengo nietos y bisnietos pero tampoco los conozco y ellos a mi menos, estoy segura que un día los voy a ver y sin que nadie me diga, voy a saber que son mis nietos, porque los hijos de mis hijos, hijos míos siempre serán” comentó con una bonita sonrisa mientras tapaba sus ojos.
Finalmente la gran mujer dio un bonito mensaje para los lectores, “espérenme, pero sentados porque no sé a qué hora voy a llegar, pero llevo cacahuates mazapanes, paletas y chicles canel´s para todos”.