Más allá de lo ético: donación de órganos

Charla con Enriqueta Ramírez

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Desde el momento en que la palabra donación viene a nuestra mente nos imaginamos un acto de bondad. Aún más si nuestra donación puede salvar la vida de alguien más. Hace ya algunos años las campañas en pro de la donación de órganos han invadido los medios de comunicación alegando que esto puede salvar no solo una, sino muchas vidas.

Iniciaremos este artículo definiendo la palabra donación: algo que se otorga a una persona de forma voluntaria y totalmente altruista sin esperar premio ni recompensa alguna, en especial cuando se trata de algo de valor.

Se distingue ahí dos cosas: la donación debe ser voluntaria. La presión social que desencadena el donar órganos, o las cuestiones éticas y religiosas ejercen mucha influencia al momento de decir realizar una donación.

Donar órganos consiste en obtener órganos o tejidos del cuerpo de una persona fallecida recientemente o de un individuo que es un donante vivo, con el fin de realizar un trasplante. Los órganos son extirpados en procedimientos similares a los quirúrgicos. Actualmente, se pueden donar los siguientes órganos: de un ser humano vivo, riñón, hígado, pulmón. Seres humanos no vivos: corazón, intestino, hígado, riñón, páncreas, pulmón, córneas y huesos.

Sin embargo, existe una cuestión muy importante y de la que actualmente ya se han iniciado investigaciones diferentes, experiencias de personas que aseguran que su vida cambió al recibir el órgano. Es decir, como si el órgano aún contuviera parte de la memoria celular del donante.

Con todo esto surgen un sinfín de cuestiones sumadas a las que ya existían antes. Este acto de sacrificio es cuestionado por muchos pues, ¿hasta qué punto un acto lleno de gratitud y con fines totalmente desinteresados puede generar tanta duda entre la sociedad?

¿Puede ser que en el momento en el que nuestra integridad física se pone en peligro se pierde el sentido de la moralidad humana?
Y aún más cuestionable: ¿Son todos los órganos compatibles con cualquier ser humano?
Presidenta del colegio de Químicos clínicos de Monclova. Actualmente pertenece a la comisión del fomento a la salud para la organización nacional para la salud, la escritora Enriqueta Ramírez Salazar nos cuenta sobre el tema, del que incluso la inspiró para escribir su más reciente novela: El corazón de las dos.

“Cada persona tiene un espíritu que la dirige. Cuando mueres hay partes que quedan vivas y se donan a otra persona.

Hay evidencia científica de gente que recibe órganos y que cambia de gustos de comida, de música, de ejercicio, de amigos. Se reconoce que es parte del trasplante que recibió. Hay que reflexionar qué tan fácil es que cada órgano sea para ti. Ya antes en la sangre nos dimos cuenta que hay tipos de sangre, no todos vamos con los mismos tipos de sangre.

Pero en este caso sabemos que cuando un animal es sacrificado con dolor o violencia hay substancias tóxicas que nos hacen daño, se habla mucho que los niños que son secuestrados para quitarles los órganos, esos órganos que son arrebatados con violencia,

Enriqueta Ramírez Salazar.

¿qué es lo que van a transmitir al nuevo cuerpo?
La gente que recibe órganos, no solamente corazón, el corazón es más simbólico porque es donde se dice se guardan las emociones y sentimientos pero gente que recibe otro tipo de órganos, comentan que tienen cambios en el gusto por la comida, por la música, por el ejercicio y amigos, es decir cambio de personalidad.

El asunto es que esto ha despertado una investigación científica que habla de la memoria celular. Todos sabemos que la adaptación de las especies, incluso el ser humano, tiene que ver con nuestro ADN, la herencia que traemos acuñada en cada célula y que nos dice de qué estatura vamos a ser, el color en los ojos, pero aparte hay algo que va ahí acerca de toda la experiencia de nuestros antepasados. Sabemos por ejemplo que heredamos cosas pendientes.

Por ejemplo, cuando hacen las constelaciones familiares, lo que se busca es ver qué cosas repetimos, gente que miente, que abusa, hay conductas que repetimos de nuestros ancestros incluso bíblicamente que las cosas buenas o malas de alguien se heredan hasta la séptima generación. La verdad es que estamos influenciados de las cosas que nuestros seres anteriores nos heredaron. ¿Por qué razón? porque también eso se queda guardado en el ADN. Lo que actualmente se está investigando es qué tanta memoria celular conservan nuestros órganos y qué tanto de esto se le puede pasar a la persona que recibe el trasplante.

A favor o en contra de la donación de órganos

Si a mí me preguntan si estoy a favor de la donación de órganos yo digo que estoy a favor de la vida y claro que estoy a favor de la donación de órganos. Lo que creo es que no todos los órganos son compatibles con todas las personas. Porque volvemos al punto de la herencia celular. Pero más allá de esto quiero proponer que muchos años de investigación enseñaron que la donación de sangre necesita que el donante sea compatible con quien va a recibir la donación. La sangre no es compatible para todos. Hay diferentes tipos sanguíneos y que se pueden crear reacciones que puede llevar al paciente a la muerte.

Esto lo aprendimos después de muchos ensayos, de muchos años para determinar los tipos sanguíneos. Seguramente con los órganos sucederá lo mismo. Aquí el asunto es este: sabemos que cada quien somos un cuerpo, inteligencia, pero además tenemos un alma y un espíritu y esa alma y ese espíritu habitan en nuestro cuerpo. Y si yo me muero pero los órganos siguen vivos queda parte del alma en ellos, esa es parte de la sabiduría psíquica que se da. Creo que esa alma de esa persona va a hacer un choque con el alma de la persona que lo recibe. Yo he conocido solamente a una persona que me ha dicho que a su esposo le donaron un riñón y desde entonces ella percibía que había otra persona dentro de él y le tenía miedo. Otras personas han dicho que cambiaron de gustos, por ejemplo.

Todo esto apenas está en evolución, a lo mejor más adelante se hará una selección de qué persona puede donar a qué persona”.
Mientras que las investigaciones sobre si los órganos pueden o no ser donados a cualquier persona crean un debate sobre la mesa, la situación es crítica en nuestro país. Las estadísticas afirman que en México un solo donador puede salvar hasta 7 vidas y que existen más de 19 mil personas en espera de un trasplante.