El “Apache Mayor” parte al cielo

José Mario Ramos Fuentes pone en luto a futbol de Monclova y Castaños

Le dio mucho a la vida, José Mario Ramos Fuentes.
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El futbol pierde a una gran persona querida por muchos no sólo en el ambiente del futbol, ya que brindó únicos momentos a cada persona que se cruzó en su camino en el aspecto familiar, laboral, deportivo y social.

Conocido con el último pseudónimo del “Apache Mayor” o “Gran Jefe”, fue uno de tantos sobrenombres que tuvo debido a sus acciones frente a la vida, Apache Mayor por su dirección del Centro de Formación Apaches, otro  como “el perro” por brava actitud por conseguir sus metas, “el diablo” por su aguerrida postura para defender la verdad y la justicia, “el tequilita” como le llamaban algunos por su agrado de degustarlo con sus amigos.

En su vida practicó varios deportes, uno de los cuales fue el futbol, ante los ojos de muchos fue un formador, de los pocos que lo hacían por convicción, por amor, y no por el dinero. Buscaba la manera de desarrollar y maximizar las habilidades de niños y jóvenes para encaminarlos a dar un paso adelante en el futbol profesional, sin buscar algo a cambio.

Entre otras pasiones como el futbol era su trabajo, la venta y mantenimiento de maquinaria pesada fue una de sus actividades que le dieron muchas vivencias que seguramente fueron escuchadas por sus camaradas.

La historia de su pueblo de Castaños era parte de su vida, los lugares emblemáticos de su ciudad, los personajes, la política, no había tema que no supiera con su sentido de fuerte crítica hacia aquellos que con sus acciones profanara sus creencias sobre su tierra.

Los amigos y la cacería era otro de los pasatiempos de Mario Ramos, su carácter sincero y derecho le bastó para ganarse la confianza de los ranchos y terruños de la región norte donde solía cazar.

No se diga sobre sus proyectos deportivos, Centro de Formación Apaches es la herencia que le deja su pueblo, con 7 años de trabajo incansable, picando piedra como todo un superviviente, como un guerrero apache, que ofreció sus últimos días de su vida a sembrar valores y dejar una gran huella de cariño en los corazones de muchos.

Sin duda alguna un “buen pelao” como solía expresarse, ahora está en tierras celestiales seguramente estrechando con gran efusión a muchos que se adelantaron en éste camino de la vida.