El Barcelona es humillado en París; tiene pie y medio fuera de la Champions League

El equipo parisino recibió al Barcelona en la ida de los octavos de final de la Champions League
Lo que se vivió la noche de hoy en el Parque de los Príncipes, casa del Paris Saint Germain, fue un auténtico repaso táctico y futbolístico para Luis Enrique y sus dirigidos, que terminó con un estrepitoso 4-0.

Desde el primer tiempo el equipo parisino fue amo y señor del encuentro en el que el equipo culé lució desenchufado dentro del terreno de juego.

El primer gol de la noche corrió a cargo de Ángel Di María quien cobró un tiro libre con maestría, paradójicamente, ‘a lo Messi’.

El segundo gol cayó tras un error del astro argentino, Lionel Messi, quien perdió el balón en territorio culé, a lo que el italiano Marco Verrati aprovechó para asistir al joven alemán, Julian Draxler, quien cruzó a Marc André Ter Stegen para el segundo tanto.
Ya en el complemento, el Barcelona tenía que salir a reaccionar y buscar un gol en condición de visitante que le diera esperanza, pero el PSG no bajó los brazos y siguió buscando más goles.

Al 55’, Ángel Di María recibió el balón en media cancha, se quitó a un par de rivales y con la displicencia culé se atrevió a tirar desde fuera del área para incrustar el balón en el ángulo superior derecho, un golazo.

Para cerrar la noche, no podría faltar la aparición del matador uruguayo del PSG, Edinson Cavani, quien tras un pase a profundidad de Thomas Meunier, metió un auténtico bombazo para que Ter Stegen quedara inmóvil ante tal disparo.

El Barça todavía tuvo una posibilidad de marcar el gol que les diera un tanque de oxigeno de cara el encuentro de vuelta en tierras catalanas, pero Umtiti estrelló su remate en el poste.

Con este resultado, el PSG tiene pie y tres cuartos en los cuartos de final de la Champions League, ya que al no recibir ningún gol del Barça, si el equipo parisino marcara un gol en el Camp Nou, obligaría al equipo dirigido por Luis Enrique a marcar seis tantos, en algo que luce como una misión imposible aún para el Barça de Messi.