JOSÉ ANTONIO PEÑAS / SINC

El 31 de octubre de 2015, el asteroide ‘calavera’ se acercó por primera vez a la Tierra y llamó la atención de los científicos y de los entusiastas de la astronomía por su forma peculiar, que bajo ciertas condiciones de luz recuerda un cráneo.

Según cálculos de la NASA, el próximo 11 de noviembre el astro volverá a aproximarse a nuestro planeta, pero esta vez no estará tan cerca y su paso no coincidirá con la fiesta de Halloween.

En su primera visita, el 2015 TB145 pasó a una distancia de ‘apenas’ 499.000 kilómetros —la Luna orbita la Tierra a una distancia promedio de 384.633 kilómetros— y a una velocidad de 125.500 kilómetros por hora. Sin embargo, en esta oportunidad estará a una distancia de 40 millones de kilómetros. Con un diámetro de entre 625 y 700 metros, el asteroide es demasiado pequeño y está demasiado lejos para ser observado a simple vista.

El cuerpo celeste fue descubierto el 10 de octubre de 2015 por el telescopio Pan-STARRS, ubicado en Hawái (EE.UU.). Se cree que está formado posiblemente a partir de los restos de un cometa extinto y ha perdido la mayor parte de su hielo y gases. Pablo Santos-Sanz, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (España), lo caracterizó entonces como un asteroide “oscuro”, cuyo índice de reflectancia es “apenas superior a la del carbón”.

El astro está clasificado como potencialmente peligroso, pero los astrónomos que han rastreado su trayectoria dicen que no hay posibilidad de que colisione con nuestro planeta.