El hijo de la bestia sembró horror

Desde el lomo de la locomotora, el hondureño Franklin Ávila Castillo, asaltó, secuestró, mató y destruyó el sueño americano de sus compatriotas

“El hijo de la bestia” sembró pánico en Coahuila. Hondureño de origen, migrante por necesidad y asesino por elección, llegó hace unos meses a esta frontera en busca del sueño americano, su ambición pudo más y quiso que se convirtiera en la pesadilla migrante.
Robó, secuestró y mató con ambición sin límites, viajaba de “trampa” en el lomo de la “bestia”, le tomó tanto cariño que la adoptó como su medio de vida, sobre las vías instaló un sádico retén con cuota de paso.
Su nombre Franklin Ávila Castillo originario de Honduras, hombre de tez oscura, pelo afro y una imponente mirada, con el que sembró terror en el vaivén del tren. Atracó a mujeres, hombres y adultos mayores a los que amenazó con tirar del tren si no pagaban.
Esperaba a los indocumentados en la terminal de Frontera, se hacía sus amigos fingiendo la misma travesía y ya puestos en marcha en la soledad del andar, los golpeaba, robaba. La cuota era de 2 mil 500 dólares para dejarlos continuar.
Con ayuda de un cómplice, el mulato los arrojaba del tren, algunos a las ruedas y los más afortunados lograban rodar entre la tierra con graves fracturas.
No conforme los despojaba del teléfono celular, para llamar a sus familiares, extorsionarlos y quitarles más dinero.
De no hacerlo, amenazaba con matarlos, muchas personas cayeron, pues no querían que nada les pasara a sus seres queridos, quienes habían salido de su ciudad con el sueño de darles una mejor calidad de vida ante la pobreza y falta de oportunidades.
Aquellos que eran arrojados preferían refugiarse a la orilla del camino en espera del siguiente tren, esperando correr con mejor suerte, pues no querían recurrir a las autoridades ya que sabían que serían deportados y tenían que comenzar todo el viaje nuevamente,
Entre las víctimas del “pollero” no solamente se encuentran personas provenientes de diferentes partes del continente, también algunos de estados del sur que dejaron todo en su ciudad de origen, pretendiendo llegar a Estados Unidos con la idea de una mejor calidad de vida.
Después de operar por varios días, Ávila Castillo, “El hijo de la bestia”, fue detenido por elementos de la Procuraduría General de Justicia en Sabinas, donde arrojó del tren a varios indocumentados que no pagaron la cuota, donde uno de ellos identificado como Breinni Alexander Flores Núñez perdió la vida al quedar atrapado en las ruedas del tren.
Los lesionados lograron identificar al “Franklin” como el responsable de aventarlos del tren, es por ello que después de un operativo de búsqueda lograron su captura, esperando que respondiera por el delito que cometió.
En aquella delegación, el acusado fue presentado a la autoridad por el delito de homicidio calificado, así como lesiones, sin embargo la juez decidió no vincularlo a proceso pues no existían pruebas suficientes en su contra, es por ello que recuperó su libertad.
Sin embargo solamente unos minutos después, el acusado fue detenido por elementos de la Procuraduría de Justicia de la Región Centro, quienes tenían una orden de aprehensión en su contra por el delito de lesiones gravísimas que ponen en riesgo la vida al arrojar del tren a varios indocumentados.
El acusado aparece como el responsable de lanzar del tren a 4 indocumentados, entre ellos Marlon Alexis Flores Núñez, hermano de la persona que perdió la vida, así como Santos Cruz Rodríguez, quien sufrió la amputación de sus extremidades.
Ávila Castillo fue presentado en el Centro de Justicia Penal para responder por el delito de lesiones leves y graves que ponen en riesgo la integridad de las víctimas que cometió contra un grupo de hondureños que viajaban en el tren con destino a la frontera con Estados Unidos
Después de una maratónica audiencia, el Juez Sergio Tamez decretó el auto de no vinculación a proceso del “Franklin”, pues las pruebas que presentaron no fueron suficientes para acreditar su responsabilidad.
Aunque las víctimas reconocen al agresor, el juez no decretó el auto de vinculación a proceso, pues no son suficientes los reconocimientos de tres personas al no tener la certeza de que se trata de la persona que los arrojó del tren.
Además consideró que las características de los afroamericanos son similares, por lo que a simple vista una persona no puede reconocer a otra persona con características tan sencillas como las que aportaron las víctimas.
Los hechos suceden de noche, es por ello que las tres víctimas no pudieron apreciar características específicas del agresor, pues la luz no es suficiente para identificarlo como la persona que los arrojó del tren.
Además la defensa del acusado presentó el testimonio de dos personas; el hermano y un amigo de la víctima que pudieron ofrecer una coartada al acusado que lo ubica en otro lugar al momento de los lamentables sucesos.
Así que por segunda ocasión, Ávila Camacho libró la cárcel, sin embargo fue deportado por las autoridades del Instituto Nacional de Migración (INM), quienes lo regresaron a su ciudad de origen.
Las autoridades de la Procuraduría de Justicia en la Región temen que nuevamente regrese a operar a la zona, además mantienen abierta una investigación, pues según las declaraciones de los afectados el acusado estaba acompañado de una persona más que aún no ha sido identificada.