El IMSS aprueba al pozole como comida saludable

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Ya sea rojo, blanco o verde, con o sin chile, rábanos, salsa y orégano, el pozole es uno de los platos más mexicanos y que se disfruta en especial en las fiestas de septiembre, aunque se nos antoja todo el año.

El pozole es una especie de caldo hecho a base de granos de maíz de un tipo conocido comúnmente como cacahuazintle, al que se le agrega, según la región en la que se prepare, carne de pollo o de cerdo como ingrediente secundario y se acompaña de maneras distintas, ya sea con tostadas con crema, y hasta patas de cerdo.

Para hacerse agua la boca.

Ahora, el IMSS pubicó en su cuenta de Twitter los beneficios de este delicioso platillo y algunos consejos para no excederte y hacerlo realmente saludable.

Trump pareció cambiar la presión a México la semana pasada, al lanzar otra advertencia.

«Vamos a darles un plazo de un año, y si las drogas no paran o no paran en su mayoría, impondremos aranceles a México y sus productos, en particular los automóviles», dijo.

Todo esto ocurrió pese a que según expertos los gobiernos del «Triángulo Norte» y México han buscado satisfacer o aplacar a Trump con distintas medidas y evitando entrar en polémicas con él.

«No debemos pelearnos con el gobierno de EE.UU., como política», dijo el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, al ser consultado en una conferencia de prensa la semana pasada sobre su estrategia ante los reproches de su homólogo del norte.

Trump ha amonestado públicamente incluso a uno de sus principales aliados en la región (y en su estrategia contra Maduro), el presidente colombiano Iván Duque.

«Están llegando más drogas de Colombia ahora que antes de que (Duque) fuera presidente, así que no ha hecho nada por nosotros», dijo Trump a la prensa el mes pasado.

Donald Trump e Iván DuqueDerechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionTrump se ha mostrado crítico incluso con sus aliados, como el presidente colombiano Iván Duque.

El presidente y su equipo argumentan que buscan cumplir las promesas de la campaña de 2016 de luchar contra la inmigración indocumentada y el narcotráfico, construir un muro en la frontera con México y proteger comercialmente a EE.UU.

Pero la actitud de Trump contrasta con la de sus cuatro últimos antecesoresquienes, aunque plantearan discrepancias con gobiernos latinoamericanos, por lo general eludían las controversias en público, sobre todo con socios clave en materia de cooperación.

«Trump actúa como Trump, diciendo lo que quiere cuando quiere, y muchas veces dice cosas que son profundamente contraproducentes e insultantes para los países latinoamericanos», sostiene Arnson.

Aunque señala que hay un nivel de formulación de políticas diferente a las palabras de Trump, la experta cree que «es con respecto a México y América Central que la política interna y la política exterior se unen en una combinación tan venenosa».

¿Estrategia electoral?

Algunos observadores asocian directamente la actitud de Trump con gobiernos latinoamericanos a su estrategia política doméstica, y en particular a su campaña de reelección en 2020.

«Trump, como en 2016 y tal vez aún más ahora, ha encontrado que los temas sensibles en América Latina (como inmigración, drogas y comercio) son un poco la fórmula para fortalecer su base y buscar la reelección», sostiene Shifter.

Donald TrumpDerechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionAl atacar a América Latina, Trump fortalece a su base.

En los casos de Venezuela y Cuba pesa el factor ideológico anti izquierdista, sobre todo desde la llegada de Bolton a la Casa Blanca hace un año, señala Shifter, pero incluso allí Trump «también tiene beneficios electorales en Florida».

Respecto a Cuba, se espera que el gobierno de Trump anuncie esta semana si autoriza demandas contra empresas extranjeras que se beneficien de propiedades expropiadas a estadounidenses tras la revolución de 1959 en la isla.

Sería otro castigo excepcional.

Desde que la ley que habilita esas demandas fue aprobada en 1996, sus antecesores han suspendido su aplicación, ante la inquietud de europeos cuyas inversiones en Cuba podrían verse afectadas y el riesgo de que haya una ola incontrolable de litigios.

Embajada de EE.UU. en Cuba.Derechos de autor de la imagenAFP
Image captionEl acercamiento con Cuba, iniciado bajo la administración Obama, parece haberse frenado completamente.

Quizá la excepción más clara a la actitud combativa de Trump en América Latina sea el presidente brasileño Jair Bolsonaro, un derechista que ha sido comparado con su par estadounidense por su estilo e ideología.

«Dicen que (Bolsonaro) es el Trump de Sudamérica. ¿Pueden creerlo? Y él está contento con eso. De otra forma no me gustaría tanto su país, pero él me gusta», dijo Trump en enero ante una organización de agricultores estadounidenses.

Ambos intercambiaron elogios al encontrarse en la Casa Blanca el mes pasado. Pero algunos observadores advierten que, ante las concesiones de Bolsonaro, Trump respondió solo con promesas y sin medidas inmediatas en el plano comercial.

«Fueron cosas en su mayoría simbólicas, no concesiones reales de parte de EE.UU.», afirma Arnson. «Las concesiones reales implicarían algo en liberalización del comercio».

Así como se desconoce aún cuánto obtendrá Bolsonaro de su cercanía con Trump, también falta descubrir qué logrará el presidente de EE.UU. con su beligerancia con otros gobiernos latinoamericanos.