El Santo de los narcos: Jesús Malverde

Malverde de cabello y ojos oscuros, apenas alcanzó la mayoría de edad y se dedicó a asaltar a los ricos en Culiacán.

Por: Yolo Camotes

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En México contamos con personajes para todos los gustos, desde héroes supremos, hasta villanos indignos, pasando por “seres supremos” que han alcanzado el mote de “santos”, por supuestos favores y milagros hechos después de su muerte.

Hoy te hablaré de: Jesús Malverde, un ladrón que alcanzó fama mundial como “santo protector” de las causas ilícitas; algo así como un San Judas Tadeo de la delincuencia.
Jesus Malverde o Jesús Juárez Mazo, nació en Sinaloa, el 24 de diciembre de 1870, hijo de Cecilio Beltrán y Guadalupe Malverde.

Malverde de cabello y ojos oscuros, apenas alcanzó la mayoría de edad y se dedicó a asaltar a los ricos en Culiacán. Sus víctimas preferidas fueron los hacendados y gente adinerada de la época.

Jesús Malverde fue en vida un ladrón que se convirtió a la postre en “santo” de las causas ilícitas.

Según la creencia popular, parte del dinero que obtenía de sus atracos se lo daba a los pobres de Sinaloa. La leyenda cuenta que comenzó sus fechorías para vengar la muerte de sus padres que habían muerto en la miseria por culpa de los hacendados.
Antes de dedicarse a actividades fuera de la ley, ejerció los oficios de albañil y de obrero del Ferrocarril Occidental de México y el Ferrocarril Sur Pacífico.

Cuando ya era un ladrón reconocido, el General porfirista Francisco Cañedo le puso precio a su cabeza logrando que la policía lo hiriera de muerte y falleciera el 3 de mayo de 1909 a los 39 años de edad.

No existe acuerdo sobre la forma en la que murió: según algunas versiones, fue aprehendido por la policía y ejecutado; también se cuenta que un compañero lo traicionó para cobrar el dinero ofrecido por el Gobierno.

La narración más extendida es que recibió una herida de bala en un enfrentamiento con las fuerzas de la ley que le produjo una gangrena. Malverde, sabiendo que no sobreviviría y que la recompensa por su captura aumentaba, soportó mientras pudo antes de pedir a un amigo que lo entregara para recoger la recompensa y repartirla entre los pobres.
De esta última, si existe una versión un poco más cercana a la realidad y ello de acuerdo a testigos de la época, así como testimonios.

Desde el fallecimiento del bandido se forjó la reputación de una especie de Robin Hood que lo ha hecho popular entre la gente pobre de Sinaloa. Muchos solicitan su intercesión y se le han atribuido diversos milagros, curaciones y bendiciones, desde devolver una vaca perdida a su dueño hasta la curación del cáncer.
Luego de su muerte, el gobernador Cañedo ordenó que su cuerpo se colgará de un mezquite, además se prohibió que lo enterraran quedando como ejemplo para aquellos que quisieran seguir sus pasos.

Serán casi 50 años más tarde cuando el ladrón pasó a bandido social a protector de narcos, esto después de que aparentemente Malverde le consiguiera un milagro al hijo de un capo herido de muerte.

Se dice que un día un hombre le preguntó al esqueleto de Malverde dónde encontrar unas mulas cargadas de oro que había perdido, al recuperarlas por obra y gracia del colgado, el hombre tomó el esqueleto de Malverde y lo enterró.
Otros dicen que simplemente lo bajó y cubrió de piedras, es entonces cuando sus simpatizantes comenzaron a llevarle una piedra para cubrir su cuerpo como protesta, ya que el obispo había prohibido que le enterraran.

Desde entonces comenzó a correrse el rumor de que quien le llevara una piedra, se les concedería toda clase de milagros contra enfermedades, desamores, injusticias, etcétera.
Es ahí que su figura sufrió el primer gran cambio de delincuente común a bandido social, comenzando entonces la leyenda de Malverde.

Pocos saben que muchos de los “atributos” de Malverde, están en realidad basados en la vida de Heraclio Bernal, mejor conocido como “El Rayo de Sinaloa”.
Bernal fue un guerrillero que encabezó lo que quedaba de las huestes de la rebelión frustrada de Jesús Ramírez Terror contra el Gobernador vitalicio Francisco Cañedo y el Presidente Porfirio Díaz.
Bernal fue peón de las minas del sur de Sinaloa, tras salir de la cárcel donde había sido enviado por una acusación falsa de robo. Azoló las zonas mineras de Guadalupe de los Reyes y San José de las bocas, hasta llegar así a la capital a escasos kilómetros de Culiacán y con muchos rebeldes se retiró a seguir su guerra, pero al anunciarse una recompensa por su cabeza, alguien lo delató y Bernal fue ejecutado el 5 de enero de 1888.

La policía lo hirió de muerte y falleció el 3 de mayo de 1909 a los 39 años de edad.

En junio de 1909, poco después de la muerte de Jesús Malverde, falleció el Gobernador Cañedo y a su funeral asistieron los principales jefes de la mafia China del opio.
De 1909 de los años 20, nadie se acordó de Jesús Malverde, pero tras la Revolución, su pequeña vida se transformó en un mito. Y así en la década de los veinte, se popularizó su figura de “Santo ladrón”.

Serán casi 50 años más tarde cuando el ladrón pasó a bandido social a protector de narcos, esto después de que aparentemente Malverde le consiguiera un milagro al hijo de un capo herido de muerte.
Desde entonces los capos más grandes de México han sido fieles a Malverde, aunque para evitar ser descubiertos, mantienen su fe de manera discreta para no despertar sospecha de las autoridades.

Cabe señalar que, a pesar del cariño de ladrones y gente humilde, ninguna religión establecida reconoce a Malverde como Santo, aunque su culto tiene mucho de la tradición católica y se le celebran novenas y rezos para obtener milagros y curaciones.

Puede decirse que Malverde se ha convertido en el santo de los inmigrantes que van a los Estados Unidos, de los narcotraficantes, de los pobres encarcelados injustamente, y además es el patrono de las causas perdidas, muy semejante a San judas Tadeo.
Actualmente la tumba de piedras que hicieron a su muerte fue destruida y sus huesos fueron trasladados a una capilla donde acuden miles de fieles cada año a rezarle y a pedirle toda clase de favores.

Su culto se extendió fuera de Sinaloa y ya se le venera en varias capillas en Culiacán, Tijuana, Chihuahua, Ciudad de México y aún en Colombia y los Ángeles en los Estados Unidos, convirtiéndose en un grito desesperado que emana del corazón del pueblo.