En el primer aniversario de la llegada de Donald Trump a la presidencia estadounidense, marcado por el cierre del Gobierno federal, el embajador estadounidense en Moscú, Jon Huntsman, decidió desconectarse de la política y acercarse a la cultura espiritual rusa.

 

Este domingo, y solo un par de días después de la festividad ortodoxa del Bautismo del Señor, en la que miles de creyentes se sumergen en agua gélida para limpiar sus pecados, Huntsman resolvió ser partícipe de la tradición, según la agencia TASS.

El diplomático, de familia mormona, se sumergió en las aguas heladas del río Istra en el Monasterio de Nueva Jerusalén, a unos 40 kilómetros de la capital rusa. Miembros del Ministerio de Emergencias de Rusia permanecieron cerca debido a la inexperiencia del canciller y en caso de una reacción adversa de su organismo.

Posteriormente, el canciller agradeció por la experiencia y aseguró que había sido “inolvidable”. “Siento una gran conexión con el pueblo ruso. Cada vez aprendo más sobre sus tradiciones y no descarto en convertirme en un experto”, expresó.

RT