Erradicarán paraguas

La nueva interrupción debido a la lluvia pone sobre la mesa el plan de construir un techo que permita jugar pese a las inclemencias del clima

PARÍS.- La lluvia volvió a hacer acto de presencia en Roland Garros, el Grand Slam que tuvo detenidos casi tres horas los partidos de cuartos de final femeninos, a la espera de que las obras previstas en su complejo acojan una pista cubierta, algo que no sucederá hasta 2020.
La segunda suspensión se produjo poco más de un cuarto de hora después de haber saltado las jugadoras a la pista para reanudar los enfrentamientos. En la pista central, la suiza Timea Bacsinszki ganaba 6-4, 4-3 a la francesa Kristina Mladenovic, cuando se había jugado una hora y 36 minutos, cinco juegos más que en la anterior interrupción. El juego se lo llevó la helvética.
En la cancha Suzanne Lenglen, la letona Jalena Ostapenko había empatado a un set (6-4, 2-6) y perdía 1-2 en el tercero contra la danesa Caroline Wozniaki en el momento de la interrupción, cuatro juegos más y un total de una hora y 33 minutos. Al final, avanzó.
Los cuartos de final masculinos entre Rafael Nadal y Pablo Carreño, y entre Novak Djokovic y Dominic Thiem, previstos para este martes, se jugarán finalmente el miércoles.

LA URGENCIA POR UN TECHO

El último de los Grand Slam que no tiene una pista cubierta ha tenido que batallar con permisos oficiales y con la oposición de los vecinos para poder finalmente afrontar las obras de ampliación y mejora de sus instalaciones.
El punto álgido de las mismas es la profunda reforma de la central, la pista Philippe Chatrier, para dotar al estadio, con capacidad para 15 mil espectadores, de un techo que no obligue a suspender toda la jornada en caso de lluvia.
También está previsto que se reformen sus gradas y los accesos de la pista central para ofrecer un mayor confort.
Además, la ampliación incluye la suspensión de la actual pista 1, conocida por su aspecto como la “plaza de toros”, y la construcción de una adyacente en el espacio de los jardines de invernaderos, con capacidad para 5 mil espectadores, que deberá estar acabada en 2019.
Esta parte de las obras ha sido la más polémica, puesto que en su proyecto original preveía el uso para el torneo de los históricos invernaderos, lo que provocó la oposición de los vecinos y de los ecologistas.
Tras años de contenciosos y de procesos judiciales, la Federación Francesa de Tenis debió revisar sus planos para proteger esa zona, lo que ha obligado a unir al nuevo estadio a través de un pasillo verde que jalona los invernaderos.
La reforma incluye también la construcción de una zona de competición al este del complejo, donde además habrá una pista subterránea para 2 mil 200 espectadores pensada para los entrenamientos.
La pista Suzanne Lenglen, la segunda más grande, no sufrirá cambios y seguirá acogiendo 10 mil espectadores.
En total, el nuevo complejo de Roland Garros contará con 11,16 hectáreas en periodos de competición, que podrán acoger un máximo de 40 mil espectadores, 2 mil 500 más que actualmente.