“Es una forma de vida”

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Fue soldador, mecánico y operario, y nunca renunció a su sueño, superó adversidades que lo retiraron de la loma de los disparos, más no se alejó del beisbol. Pronto, Ángel se convirtió en entrenador, promotor y hasta en microempresario, pero sobre todo en un ícono.

Ángel Rendón Rangel, es el hijo menor de Héctor y Otilia, y tiene una hermana, Ericka. Proviene de una familia de zurdos y de ingenieros, él rompió con esto último.

Es un hombre directo y el beisbol es su forma de vida, que trata de inculcar a sus cuates Luis Ángel y Ángel Adrián. Su esposa Karla de Hoyos, es su cómplice.

Actualmente tiene 37 años, recordó sus inicios, contó anécdotas y aseguró que lo mejor está por venir.

 

¿Cómo inició a practicar béisbol?

Gracias a mi primo Isaac. Siempre andábamos juntos, él empezó a jugar y yo lo seguí. Fue con el Club Piratas de la Liga Ribereña, yo tenía 6 años, y mis compañeros me llevaban 2. No jugaba mucho, por lo mismo, pero entrenaba a la par con ellos en la Prepa 24. El entrenador era Andrés Ortiz.

 

¿Cuál era su rol con el equipo?

Yo empecé a jugar filder central, me gustó mucho. En esa época, no había tantas categorías como ahora, entonces les ayudaba anotar las carreras, era el bat boy prácticamente. Era un gran equipo, con ellos viví una Final. Fue contra Bravos del Profesor Soria, esa vez ganamos y el pitcher fue Héctor Garanzuay, realmente éramos una gran camada.

 

¿Con qué otros equipos jugó en la Ribereña?

Con Piratas jugué hasta la 11-12 años, el club ya no contaba con otras categorías, entonces me fui a Bravos con quien estuve en la 13-14 y 15-16 años. Nuestro entrenador era Regi Oviedo, se formó un gran equipo. Estaba Azael Álvarez, que jugó en Liga Mexicana; los “Cuates” Pérez y Raúl Flores, quienes obtuvieron una beca por jugar béisbol en el Tec de Monterrey. Nos fue muy bien, ganamos 3 campeonatos.

 

¿En cuántos nacionales participó y cuál es el que más recuerda?

Fui convocado en cuatro; Matamoros, Sabinas, Chihuahua y Hermosillo. El que más recuerdo fue Hermosillo. Faltaba una semana para irnos, sentí un dolor en el estómago y mis papás me llevaron al hospital. Era apendicitis, me operaron de urgencia. Antes de irse, mis compañeros me visitaron, fue un tanto cruel en ese momento, hoy lo veo divertido. Me decían: “De lo que te vas a perder”.

 

¿Por algún momento pensó en dejar el béisbol?

Por ese motivo, no. Pero, en la secundaria dejé de jugar por dos años. En esa época no había categoría, cuando entré al CBTis volví a practicarlo. El profesor Ledezma, me empezó a entrenar como pitcher y jugamos en los InterDGETI. Incluso, aquí empecé a organizar eventos. Formé una Liga de softbol, en ambos turnos, y de ahí salían a los jugadores para integrar al equipo de beisbol.

 

¿Tuvo alguna oportunidad de incorporarse a la LMB?

Si, cuando jugaba con Lobos de la UAdeC, yo estudiaba en FIME. Nuestro manager era Rodolfo Machado, considero que era uno de los mejores, su método de entrenamiento era impecable y él tenía contactos. Nos invitó a un tryout, con el entonces club Unión Laguna de Torreón. Me fue bien y recibí la invitación para ir a una sucursal de Nayarit, pero no acepté.

 

¿Cuál fue el motivo por el cual no aceptó?

Platiqué con mi papá, me convenció que era mejor estudiar, que jugar béisbol. Me dijo, que el beisbol no es para toda la vida, simplemente le hice caso. Yo quería ir, me quedé como se dice con el gusanito, ya con el tiempo fue la mejor decisión. Varios compañeros si se fueron, pero nunca lograron debutar y no estudiaron. Al regresar, se casaron y tuvieron que trabajar.

 

¿Cómo incursiona a Liga del Norte?

Fue precisamente cuando estudiaba en FIME. Tenía 18 años, me invitó “Beto” Guerrero, era el manager de Barroterán. En la Liga estuve 6 años y participé en 70 partidos. También jugué con Sabinas, Piedras Negras, Morelos y Cloete, con este último llegué a Playoff semifinal, fue el resultado más destacado.

 

¿Es la misma pasión con la que se juega hoy en día en esta Liga?

Antes no jugábamos por el sueldo, lo hacíamos por el simple hecho de jugar y ser semiprofesionales. Mi primer sueldo era de 300 pesos por juego, hoy son sueldos muy elevados. Por eso, a los extranjeros les llama mucho la atención.

 

¿Cuál fue lo más significativo que vivió?

Me reencontré con muchos rivales de la época de la preparatoria como José Luis Salinas, más adelante seríamos compañeros en la Normal. También estaba Mario García y Orlando García. Me gustaba mucho lanzarles a los jugadores extranjeros, la mayoría eran de Estados Unidos. Los dominaba con un lanzamiento muy particular. Al que nunca pude ponchar fue a Braulio Villastrigo, el hombre récord.

 

¿Cómo tomó la decisión de estudiar en la Normal?

Estuve tres semestres en FIME, vengo de una familia de ingenieros, mi papá quería que estudiara esta carrera, pero nunca me vi sentado en una oficina o computadora, yo quería estar en campo. En un principio, a mi familia no le gustó la idea, y les pedí una oportunidad de presentar en la Normal de Educación Física. Mientras esperaba la fecha, estudié soldadura, inglés y mecánica.

 

¿Se incorporó al equipo de beisbol de la Normal?

Fue de inmediato, participamos en el CONDDE. Formamos un buen equipo, la mayoría habíamos jugado en la Liga del Norte. Por primera vez, la Normal clasificó a un Regional y por si fuera poco se venció por una carrera a los Borregos del Tec de Monterrey. A la par, jugaba con los Potros Zapalinamé, en la Liga Mayor de Saltillo, estuve con ellos 4 años y ganamos varios campeonatos.

 

¿En su carrera tuvo alguna lesión?

Fue una lesión que marcó mi vida. Fue en el último año de la ENEF, cuando sentía un dolor en mi hombre, consulté y el diagnóstico fue desgaste por una mala mecánica de pitcheo. Necesitaba una cirugía, me operé en el 2006 y no hice la rehabilitación al cien por ciento, y ya no pude volver a jugar.

 

¿De qué manera sorteó esta situación?

Fue algo complicado, pero recibí una invitación a unirme a una Academia de Beisbol de Marcelo Juárez, ahí empezó mi carrera como entrenador con niños de 5 a 9 años. A mi regresó a Monclova, batallé para conseguir trabajo, fue tal mi desesperación que ingresé a una industria como operario. Después me dediqué a cubrir interinatos en primarias y secundarias.

 

¿Cómo se convierte en promotor de beisbol y softbol?

Fue en el 2007, cuando empecé a trabajar en FCA, estaba encargado del equipo de basquetbol, y realmente lo mío es el beisbol, pero ya estaba ocupado el cargo. Entonces empecé a formar equipos de softbol en la UAdeC varonil y femenil. Del 2008 al 2012 siempre ocupábamos el primer lugar en el Torneo ENCUDE. Todo esto, lo combiné como entrenador con Piratas desde el 2008 al 2015.

 

¿Cuándo nace su Academia de Beisbol?

Fue en el 2016. El equipo 11-12 años de la Academia La Guagua de Monterrey me invitó a dirigirlos en un Torneo en Estados Unidos, estuve con ellos y logramos el campeonato en esa Edición. Fue entonces, que decidí formar una Academia con jugadores de Monclova categoría 11-12 años y participar en Estados Unidos. Conmigo se unieron otros entrenadores, hacíamos Cursos de Verano y nos fue excelente.

 

¿Cuáles fueron los logros con los jugadores de la Academia?

Fueron muchos, el nivel de juego, la visión y participábamos en febrero, mayo y diciembre en Torneos en Laredo, Eagle Pass y San Antonio. Logramos 3 campeonatos, esto permitió que los managers voltearán a ver a nuestros jugadores. Los primeros fueron Héctor Jaques, Guillermo Williamson y Javier Escalera, que son refuerzos de los Broncos de Eagle Pass. Hoy ya son 12 jugadores que también son refuerzos.