“Espionaje no es asunto menor”: Loret de Mola

El espionaje abre la puerta a la intimidación, el acoso, la censura, los despidos, las golpizas, los levantotes, los secuestros, las desapariciones, los asesinatos. “Todo va en la misma dirección”, apuntó.

México.- Carlos Loret de Mola considera que el espionaje es uno más de los eslabones de la cadena que conlleva a la intimidación, el acoso y la censura del ejercicio periodístico en México por lo que externó su solidaridad con activistas y defensores de derechos humanos que han sido víctimas del software “Pegasus”.

Una investigación publicada este lunes en The New York Times apunta a que un software de uso exclusivo del gobierno mexicano se ha usado para espiar a abogados, activistas, periodistas y defensores de derechos humanos.

El software llamado “Pegasus” es desarrollado por una empresa israelí y sólo se vende a gobiernos para acciones de inteligencia contra el crimen organizado y el terrorismo. Una vez que el software se instala, el gobierno tiene acceso a llamadas, mails, contactos y agenda e incluso puede activar cámara y micrófono para grabar conversaciones.

El titular del informativo matutino de Televisa, una de las víctimas de “Pegasus”, inicialmente declinó su participación a la conferencia “#GobiernoEspía a defensores y periodistas”, sin embargo cambió de opinión y envío un mensaje que fue transmitido durante la exposición del tema por parte de otros afectados por el espionaje.

“Después de pensarlo no me parece un asunto menor, ni siquiera en un contexto tan violento porque por el espionaje se abre la puerta para que lleguen más lejos: la intimidación, el acoso, la censura, los despidos, las golpizas, los levantotes, los secuestros, las desapariciones, los asesinatos, la impunidad que favorece que nada de esto se investigue, que nada de esto se castigue. Todo va en la misma dirección, con distintas magnitudes pero todo va en la misma dirección”.

Loret de Mola considera que el uso de este software abona al clima de inseguridad, temor e impunidad que inhibe el desarrollo periodístico, especialmente el que busca difundir verdades incómodas. “Quieren hacernos sentir vulnerables (…) que sepamos que ellos saben de nuestras vidas privadas pero también de nuestras vidas laborales”, señaló.