Falsa discriminación aviva el malinchismo

Los Kings del Wepa es una de las agrupaciones más representativas de nuestra ciudad, confirman aquel famoso dicho: “nadie es profeta en su propia tierra”
PUBLICIDAD

 

La ironía de la discriminación bajo la cual han sido víctimas varias agrupaciones en los últimos tiempos en nuestra ciudad nos hace cuestionarnos sobre la identidad monclovense colectiva y sus creencias idealizadas.

Los Kings del Wepa es una de las agrupaciones más representativas de nuestra ciudad, confirman aquel famoso dicho: “nadie es profeta en su propia tierra” y es curioso saber que ese mismo dicho fue citado por uno de los integrantes del grupo hace apenas unas semanas en entrevista con La Voz.

 

Esto demuestra que la agrupación siempre se ha sentido excluida por parte del público que los ha visto crecer. Todo Monclova ha visto cómo la agrupación ha trabajado a lo largo de estos años, sus primeros años, para posicionarse en donde están ahora.

 

Todo inició por una supuesta petición por parte del grupo de grabar un video en una zona privada pero muy representativa de la ciudad, a raíz de esto surgieron muchas otras versiones y comentarios, pero lo importante es el análisis que se puede obtener de este acontecimiento que no es nuevo ni reciente.

 

Decenas de memes comenzaron a circular en las redes sociales y toda la población empezó a opinar al respecto, sobre si era realmente un acto discriminatorio o no. Pero los comentarios que más hubo fueron los que minimizaron el trabajo de la agrupación e incluso se burlaban de lo que les ocurrió.

 

Monclova es una ciudad de cumbia. Eso debería quedar en claro. Si hay algún estilo musical que une a todos los ciudadanos y que puede bailarse en una fiesta es la cumbia. Es un género que une e identifica a los monclovenses con el resto de México. Los mayores exponentes de música de nuestra ciudad y la región tocan este género. No es una resignación, debería ser un orgullo.

 

Una de las características más valiosas que contiene este estilo de música es que logra reflejar una vida en Monclova muy actual. Las letras hablan de lo que ocurre día a día en la ciudad. Son simples, pegajosas, y reales. Pocos géneros hay de los que se pueda decir lo mismo.

 

Sin embargo, comentarios como “ojalá ya dejen de tocar esa música” y “por fin les pusieron un alto” destacaron en diversas publicaciones que relataban una realidad falsa de los hechos.

 

La mayoría de los artistas monclovenses que han sido entrevistados admiten haberse sentido discriminados alguna vez por el público de Monclova. Quienes minimizan su trabajo y pocas veces están dispuestos a pagar por sus presentaciones, ya que piensan “que los pueden ver hasta en la calle”

La falsa realidad en la que viven muchos monclovenses, o la imagen que intentan aparentar ante el resto de la sociedad, ha bloqueado su sentido de apoyo a las personas que hacen un esfuerzo por sobresalir a pesar de ser de una ciudad tan pequeña como Monclova. Aún más si el género que el artista toca no es aceptado por la “buena” sociedad.

 

Es necesario que el público cree conciencia sobre su sentimiento de pertenencia hacia Monclova y que respete todo lo que esta ciudad significa. Con su pasado, su presente y el futuro que le espera. Con los gustos arraigados de su gente, que son la mayoría. No hundamos aquellos que con mucho esfuerzo han levantado el talento monclovense, al contrario, apoyemos y liberemos la mente y creencias a estilos de música, o cualquier otra cosa, que sea necesario para poder avanzar como sociedad y lograr que nuestra ciudad sea conocida y reconocida en todas partes.