Fines y características de los paraísos fiscales

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Las sociedades off shore son empresas que realizan sus operaciones en algún País, pero están registradas en otro donde existen los “paraísos fiscales”. Con base en el artículo los paraísos fiscales a discusión de la XIV jornada de economía critica, el término paraíso fiscal es fruto de un error en la traducción del término anglosajón tax haven que significa literalmente “puerto fiscal”, el cual se confundió con tax heaven, cuyo significado sí es “paraíso fiscal”.

En este territorio, las empresas son fáciles de crear a un costo mínimo y a un tiempo de corto plazo. La mecánica de funcionamiento de un paraíso fiscal utiliza la fórmula de las sociedades off shore con una variante exprés que permite constituir, una nueva entidad en aproximadamente dos días de plazo, por un precio no superior a los doscientos cincuenta euros, con mínimos requisitos obligatorios y preservando en todo momento la confidencialidad del trabajo financiero.

Prácticamente se puede decir, que los paraísos fiscales son territorios que permiten depósitos de no residentes con tres características: la primera es que no se cobra impuesto o cobran un impuesto de tasa de tributación muy baja por los fondos que se encuentren en la actividad económica de la empresa en ese lugar, tienen un sistema impositivo diferenciado para residente y para no residentes, la segunda característica es que carecen de transparencia, pues no se conoce del todo la identidad de los depositantes, teniendo el uso de cuentas numeradas, cuentas abiertas con un seudónimo, o cuentas abiertas a nombre de una sociedad donde los accionistas no se encuentran declarados ante alguna institución bancaria y solo se disponen de los apoderados, los cuales normalmente son abogados residentes del paraíso fiscal, y la tercera característica es que no existe mucha cooperación de estas empresas off shore para con las autoridades fiscales de los países de donde provienen los depósitos, en otras palabras no se les exige la presentación de cuentas anuales lo que evita procesos de contabilidad y auditoría, aunado a ello el pago de bajos impuestos como contar con una estricta confidencialidad en cuanto a sus operaciones legales, pues se benefician de leyes de privacidad o secreto bancario, lo que las convierte en lugares inexpugnables. Y estas mismas, son completamente legales siempre y cuando la empresa declare ante las autoridades fiscales de su domicilio principal.

Hoy en día, el 25% de todos los depósitos en el mundo se mantienen en reserva de los paraísos fiscales y normalmente el uso que se le dan o la razón pragmática del destino de esos fondos son dos: por un lado la evasión fiscal, la cual consiste en ocultar ingresos o recursos obtenidos de los impuestos, por ejemplo: cobrar una exportación ya realizada, haciendo que el resultado de esa exportación se deposite en un paraíso fiscal, en lugar de traer los recursos al país de donde se originó esa exportación; sin embargo y por otro lado, por la confidencialidad que gozan estas empresas se pueden prestar para violar la ley cuando se utilizan para ocultar dinero procedente de actividades ilícitas, como el lavado de dinero y la evasión de impuestos. Para ello, la comunidad internacional le ha declarado la guerra a la falta de transparencia y por esto y según la comisión europea, se estima que hay más de 30 naciones y territorios en la lista negra por actividades fraudulentas en los paraísos fiscales.

En lo general, podemos decir que los paraísos fiscales son una desafortunada expresión utilizada para hacer alusión a centros financieros extraterritoriales con bajos o nulos impuestos y la realidad es que los países desarrollados basan su bienestar en los ingresos provenientes de impuestos y si miramos más allá, estos son necesarios para organizar la sociedad, y atender necesidades colectivas que en lo individual no podemos atender, y así se crea un entorno para facilitar otras crisis financieras. Lo que es claro, es que esta carrera por la regulación y por bajar impuestos para atraer accionistas y creación de empresas, no genera beneficios tangibles para los habitantes de estos centros financieros, pero si para los gobiernos locales, a base de favores o sobornos políticos. Y como la mayoría son islas y territorios pequeños con poca población se vuelve muy fácil de controlar por parte de las autoridades en caso de surgir algún descontento, de esta manera se convierte algo muy sencillo el sostener un paraíso fiscal.