“Fui la amante para ser profesionista”

Mariana encontró en el novio de mejor amiga el camino para salir adelante y así se convirtió en la otra, hoy asegura que ser la “otra” no es nada fácil y se sufre.

Lo que importa no es el estado legal sino el tiempo, el cariño, así como lo que vivieron por muchos años, afirmó Mariana “N” de 26 años, quien por varios años sostuvo una relación extramarital con un hombre casado.
A propósito de la ley de amantes que entrará en vigor el próximo uno de noviembre, que permite a las personas que tuvieron una relación extramarital con alguien casado , el Periódico LA VOZ platicó con una joven que se vio involucrada en esta situación.
La mujer dijo que todo comenzó en 2008 cuando estaba a punto de graduarse de la preparatoria, sin embargo, aunque veía que todas sus compañeras estaban haciendo planes para entrar a la universidad ella no hacía planes porque sus papás no tenían recursos económicos para pagarle su carrera.
Señaló aunque se sentía muy decepcionada de no poder continuar con sus estudios sabía que lamentablemente no había para más, así que en lugar de pensar en su profesión tenía que empezar a buscar donde iba a trabajar, pues tenía que empezar a ayudar a los gastos de su casa.
A unos meses de graduarse, Mariana fue invitada a casa de Paulina, una de sus compañeras de la escuela, ya que tenían que preparar uno de los trabajos finales más importantes, así que tenían que empezar a trabajar, pues representaba el 80 por ciento de su calificación.
Cuando Mariana llegó a la casa de su compañera quedó deslumbrada del tamaño que tenía la casa, todas las comodidades, los servicios, coche en la puerta, una realidad muy diferente a la que ella vivía.
Al llegar al domicilio, las jóvenes fueron recibidas por la mamá de Paulina, la señora María Esther; una mujer alta, de cabello rubio, bien vestida y con muy buenos modales, quien de inmediato las llevó a la cocina para que comieran antes de iniciar con su tarea.
Solo unos minutos después llegó el papá de su compañera, Javier, un hombre de 47 años que trabajaba como contador en una importante empresa, quien día a día se esforzaba por darle a su familia lo mejor.
En esa ocasión, los cuatro se sentaron a la mesa, comenzaron a comer y a conversar sobre los proyectos que tenían para su graduación, así como los proyectos que tenían para después, sin embargo, de Mariana no había mucho que comentar, pues saliendo de la preparatoria iba a buscar trabajo de lo que encontrara para empezar lo antes posible.
Durante la comida, Mariana recuerda que el papá de su compañera no le quitaba la mirada de encima, además era muy insistente en sus preguntas como: “a que se dedican tus papás”, “entonces no vas a estudiar”, “es una lástima que una muchachita tan bonita e inteligente vea sus sueños truncados”.
Al concluir la comida, las jóvenes subieron al cuarto para avanzar a su trabajo final, las horas pasaron y cuando descubrieron había obscurecido, es por ello que se ofrecieron a llevarla a su casa, al oriente de la ciudad para evitar que se fuera tan tarde en transporte público.
Paulina tenía que acompañar a su mamá a hacer unas compras de la casa, así que para evitar que se le hiciera más tarde a su amiga, su papá se ofreció a llevarla si no tenían ningún inconveniente en que se fueran juntos.
A nadie le pareció mal la idea, pues así podían hacer los pendientes que tenían, es por ello que Mariana se subió a la camioneta del señor para empezar a guiarlo en el camino que tenía que seguir para llegar a su casa.
Aún recuerda que en el camino, el hombre en diversas ocasiones le dijo que era una joven muy bonita, que era una lástima que viera truncados sus sueños, incluso que él iba a tratar de ayudarla para que no se quedara sin estudiar la universidad, así que le pidió su número de teléfono para estar en comunicación.
A la joven no le pareció extraño, ni mucho menos sospecho del papá de su amiga, sino todo lo contrario pues veía que sería una buena oportunidad para conseguir una forma de poder estudiar y seguir adelante.
Al día siguiente nuevamente estuvo en casa de su amiga, donde escuchó que su compañera tenía planes de irse a estudiar la carrera de medicina en Nuevo León, así que estaban buscándole ficha para presentar el examen y haciendo los planes necesarios para poder concretarlo.
Aunque las miradas del hombre le incomodaban, trató de no darle la importancia, pues veía en Javier una persona buena que trataría de ayudarla para que pudiera estudiar su carrera y así ser la primera profesionista en su familia.
Las jóvenes continuaron con su trabajo final, al concluir el día de nueva cuenta el hombre pero ahora acompañado de su hija fueron a dejarla hasta su casa; recuerda que era un hombre amoroso con su esposa e hija, trabajador, pero sobre todo que se preocupaba por darles lo mejor.
Esa noche, Mariana se la pasó pensando en aquellas frases que le decía don Javier, que era una lástima que viera interrumpidos sus sueños una muchacha tan bonita e inteligente, especialmente confiaba en que él pudiera ayudarla.
Varios días después, el hombre le llamó para decirle que tenía una propuesta que hacerle referente a lo de sus estudios, es por ello que la citó en una tienda de conveniencia ubicada a unas calles de su casa para poder platicar.
Le dijo que él podía ayudarla a estudiar la universidad, incluso ayudarle a cubrir todos sus gastos, solamente tenía que verse con él algunos días de la semana porque tenía muchos problemas con su pareja y no tenía a quien platicárselos, pero sin contarle a su esposa o hija para no generar problemas o malos entendidos.
“La verdad me preguntaba cómo que tienen problemas si los veo muy normales, además me está ofreciendo ayuda para estudiar a cambio solamente de oír sus problemas y tratar de aconsejarlos, pues es como si fuera su psicóloga y me pagara por eso, así que acepté”.
Al paso de los días, don Javier nuevamente le llamó a la joven, le pedía verse en la misma tienda de conveniencia para comprar algunas cosas e irse a algún lugar donde pudieran estar estacionados para platicar.
En esa ocasión, las cosas salieron bastante bien, pues cuando concluyeron su plática el hombre le dio mil 500 pesos para buscar la universidad de su preferencia y pagar la colegiatura, con la promesa que en unos días le iba a dar más dinero para comprar sus útiles.
Así fue, solamente cuatro días después nuevamente le llamó, hicieron lo mismo, se vieron en la misma tienda, comprar algunas provisiones, se fueron algún lugar donde platicaron y al bajarse le dio dinero para comprar sus cosas.
“Lo veía como un trabajo, prácticamente él me estaba pagando por escucharlo, recuerdo que en mi casa les dije a mis papás que tenía trabajo que me permitiría pagar mi universidad pues me iban a dar una beca también, les dio tanto gusto que no me cuestionaron en lo más mínimo”, afirmó la joven.
En diversas ocasiones, la joven hizo lo mismo con el papá de su mejor amiga, solamente iban a platicar, pero cambiaban de lugar para verse, así como donde se estacionaban para platicar, supuestamente porque así era más fácil evitar que los vieran.
En una de esas pláticas recuerda que el hombre se ponía a llorar en su hombro porque no sabía qué hacer con su esposa, pues no lo quería, le exigía mucho dinero, no le ponía atención, ni se preocupaba por él, sin que le viera nada de malo pues sentía que estaban formando una buena amistad.
Sus planes continuaron, afortunadamente la joven encontró un lugar en la universidad para estudiar la licenciatura en Derecho, logró graduarse de la preparatoria y su amiga Paulina se fue para Nuevo León en donde continuaría con su sueño de ser médico.
Un noviembre, donde la temperatura había disminuido el señor le llamó para pedir verla, en la plaza principal de Monclova, donde iba a recogerla para ir a platicar pues tenía mucho qué contarle.
En esa ocasión, Mariana recuerda que el hombre le regaló un celular, mismo que solamente era para atender sus llamadas, así que no podía pasarle el número a nadie pues no quería llamarle y que estuviera ocupado.
Cuando iban en camino, el señor le propuso ir a un lugar donde pudieran refugiarse del frío, pues quedarse en la camioneta sería muy complicado, es por ello que le propuso ir a un lugar donde pudieran platicar sin ser molestados.
La joven le propuso un restaurante o una cafetería, sin embargo, no era posible pues no quería que los vieran juntos, es por ello que le dijo que si podían ir a un motel, al final de cuentas no iba a pasar nada, solamente iban a platicar.
Aunque no estaba convencida, Mariana sintió que era su obligación escucharlo, además, el frío calaba hasta los huesos, así que aceptó ir a un motel, donde comenzaron a platicar, efectivamente el hombre cumplió su promesa y no trató de sobrepasarse con ella.
Cuando la joven iba a ser llevada de regreso cerca de su casa, iba a bajarse de la camioneta y Javier en lugar de darle un beso en el cachete se lo dio en la boca, supuestamente por error, incluso se disculpó en diversas ocasiones por tal acción.
Solamente unos minutos después, el hombre empezó a mandarle mensajes que se la había pasado bien, que pensaba mucho en ella, especialmente que tenía ganas de tener una mujer como ella a su lado, pues su esposa no le daba la importancia que él quería.
En la siguiente cita, el hombre le propuso nuevamente ir a un motel, donde podrían platicar sin ser molestados, así que accedió, pues sabía que no pasaba nada.
En esa ocasión, la plática no fue para quejarse de su esposa, ni de su hija, ahora el señor se la pasaba diciéndole lo bonita que era, las virtudes que tenía, especialmente lo feliz que sería teniéndola a su lado.
“Aún no entiendo cómo paso, él me tomó de la mano, me besó y pues para que te hago el cuento más largo, pasó lo que tenía que pasar; yo no me sentí mal de lo que hice, la verdad veía en él un buen hombre, que me ayudaba, me comprendía y se preocupaba por mi”, reconoció la mujer.
Al final, la joven lo cuestionó sobre lo que había sucedido, quien afirmó que pues no pasaba nada era solamente una manera de desahogarse, estar juntos, seguir platicando y que él se encargaría de que nada le faltara, solamente tenía que guardarlo como un secreto.
Y así fue por varios años, al menos una o dos veces por semana se veían con la misma rutina, él siempre le daba dinero para seguir cubriendo todas sus cosas de la escuela, pues constantemente tenía que comprar libros, útiles y era mucho gasto para los trabajos.
Por muchos años, la joven se vio a escondidas con ese hombre, quien le ayudó a cubrir sus gastos durante los cinco años de su carrera profesional, se preocupaba por ella, además trataba de ayudarla en lo que fuera necesario.
Una tarde ambos concluyeron que era mejor dejar de verse, así que mejor decidieron dejar las cosas así para evitar algún problema.
“Nunca me exigió nada, nunca le exigí nada, además me permitió cumplir con mi sueño de ser una profesionista, ya no me arrepiento de nada, a unos les toca la vida fácil a otros más difícil y hay que afrontarlo”, afirmó la mujer.
Cuestionada sobre la nueva Ley de Amantes, la profesionista indicó que es una buena ley que permite a las mujeres que no han tenido la oportunidad de ser las esposas tener una manera de salir adelante con una pensión para cubrir sus necesidades básicas, mientras encuentran un empleo.
Señaló que hablando desde el término profesional esta nueva ley incrementará el trabajo, porque ahora las personas que tuvieron una relación extramarital podrán solicitar una pensión y requerirán del servicio de abogados.
Dijo que ella sostuvo una relación extramarital con una persona casada, lo que importa es el cariño que se pueden tener, especialmente el tiempo que se le dedica, donde dejan de lado trabajar o poder formar una pareja formal.
Señaló que no importa el estado legal, lo que importa es el tiempo que le dedicaron, todo lo que les costó, entre otras cosas, porque aunque muchas veces es criticado ser la “otra”, también es difícil cuando hay sentimientos de por medio.
Aseguró que no tiene nada de qué arrepentirse, pues gracias a esa relación extramarital pudo estudiar su carrera, conoció a una gran persona, pero sobre todo, aprendió muchas cosas de la vida.
“Nadie entra a un lugar donde no le permiten la entrada, entonces nosotras no somos las únicas que estamos mal, porque se supone que quienes tienen el compromiso con su pareja y prometieron respetarlas y amarla sobre todas las cosas son ellos” finalizó la joven.