‘Irresponsabilidad de los inquilinos causó incendio de Casa Alameda en Saltillo’: Francisco Javier Cepeda Flores, hermano de los propietarios

Asevera que también fue la ‘ineficiente inspección de las autoridades de Protección Civil’

Francisco Javier Cepeda Flores, hermano de los propietarios. Fotos: Marco Medina
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Para la familia Cepeda Flores, propietaria de la llamada Casa Alameda o Casa Roja, el descuido e irresponsabilidad de los inquilinos, aunado a una deficiente inspección de las autoridades de Protección Civil y la antigüedad de las instalaciones, desencadenaron el incendio que acabó con un siglo de historia y todo un símbolo arquitectónico en el Centro Histórico de Saltillo.

Francisco Javier Cepeda Flores, hermano de los propietarios, señaló que tendrá que haber un peritaje para determinar cómo van a proceder.

“Es temprano, lo primero que tiene que haber es un peritaje, reportes técnicos y de acuerdo a eso, yo creo que van a proceder, si hubo negligencia, si hubo responsabilidad de los inquilinos”, dijo.

LES PERTENECE DESDE 1945

Aclaró que aunque la casa pertenece a la familia desde 1945, los propietarios legales son tres de sus hermanos, pues la propiedad se dividió en partes, correspondiéndole a él parte del terreno.

“Hace algunos días les decía a mis hermanos: ‘necesitan comprar un seguro y necesitan hablar con estas gentes (los inquilinos), porque son desordenados’, se junta mucha gente y sobre todo para instalaciones viejas.

ESTABA SOBRECARGADO

Por ejemplo en las cocinas tenían refrigeradores monstruosos, más cafeteras, más estufas eléctricas, más computadoras más…en fin, estaba sobrecargada y no hubo nadie quien les dijera algo, ¿a quién le correspondía oficialmente? era a Protección Civil ¿no?”, recalcó.

Aseguró desconocer si había revisiones por parte de las autoridades de Protección Civil.

“Yo no sé, y si las hacían (estaban) mal hechas porque no tenían ningún extinguidor, limpiaban (los arrendatarios) el piso con aceites y luego sobrecargaban mucho, ponían muchos focos, etcétera.

Eran muchachos desordenados, que no tenían suficiente profesionalismo, tenían la casa llena de cajas, insistió.

POSIBILIDADES DE RECONSTRUIR

Cepeda Flores subrayó que es muy pronto para tomar una decisión de qué se va a hacer, pero reiteró que están abiertas todas las posibilidades, como reconstruir con técnicas modernas, lograr un convenio con Estado o Municipio de Saltillo, aunque prácticamente descartó vender.

“La propiedad es de ellos (de sus hermanos Abraham, Fernando y Jesús) yo estoy hablando a nombre de ellos porque la consideramos una casa de la familia, pero los propietarios legalmente son ellos, ellos son los que le rentaron a estas gentes.

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Eran gente poco seria, no les pagaban a los artistas que se presentaban. Unas de las cosas que hacían mal es que debían meses de renta, mis hermanos me hablaban de 5 (meses de atraso)”, indicó.

De acuerdo al peritaje tendrán que actuar mis hermanos hasta legalmente ¿no?, pero ellos son los que deciden, pero están abiertas todas las posibilidades, insistió.

La propiedad estaba rentada al colectivo “Casa Alameda”, que funcionaba como centro cultural, con exposiciones artísticas, teatro y una cafetería llamada “Mucho Gusto”.

UNA CASA CON HISTORIA

Cepeda Flores dijo que la historia de la Casa Roja o la Casa Grande, como precisó que se le conoce a la propiedad en la familia, inició con su construcción, empezada a finales de la primera década del siglo pasado (1918-1919) e inaugurada entre 1920 y 1921.

Fue Francisco Salas López su primer propietario, quien la construyó para su esposa, una dama europea, de la que no recordó nombre ni nacionalidad.

“Fueron varios meses de celebración en Saltillo por la inauguración, fue un gran acontecimiento”, expresó.

Salas López vendió la propiedad luego a la familia Farías, quien en los primeros meses de 1945, a su vez, la vende a Ignacio Cepeda Dávila, padre de Cepeda Flores, y es desde ese año que ha pertenecido a la familia.