La chica del tren, la película que podría darle un Oscar a Emily Blunt

Una película que quizá no sea muy del agrado de los apasionados lectores de la novela.
Después de divorciarse de Tom, Rachel Watson sintió que el mundo se caía a pedazos, provocando que su abuso de alcohol se hiciera más fuerte que nunca. Ahora, Rachel vive su vida observando desde el tren la vida de otras personas, que aparentemente tienen una vida perfecta. Siempre están felices, justo como ella lo deseaba. Pero nada es estático y todo cambia, ella se convierte en testigo de una posible desaparición-asesinato. Rachel entrará a un profundo espiral donde sus recuerdos más dolorosos la llevarán a descubrir quién es el culpable del crimen
Adaptada del Best Seller escrito por Paula Hawkins, llega esta adaptación a cargo de Tate Taylor, conocido por su trabajo en la cinta The Help, quien cambia el escenario desplazando esta historia de Londres a Nueva York, aunque extrañamente Rachel sigue siendo Inglesa ¿?

La novela nos lleva de la mano en este misterio donde los personajes uno a uno cuentan su versión, siempre una perspectiva tiene sus desencajes, quizá una técnica inspirada en la cinta clásica Rashomon de Akira Kurosawa, donde la misión del espectador es descubrir la verdad casi por bases morales más que por sentido lógico, lo que hace más rica la narrativa. En este filme, por su parte, reina una confusión constante, donde los personajes más que piezas de rompecabezas fueron convertidos en obstáculos para nuestra protagonista. El desenredar sus recuerdos borrosos por el alcohol y además recordar conversaciones o acciones para llegar a revelar el misterio final es acentuado mil veces más en la cinta que en la novela. El realizador omite con alevosía y ventaja cualquier pista que puede conducir al verdadero culpable.

Emily Blunt personifica a Rachel Watson. Su interpretación es llevada a un extremo, algo que pocas veces se había visto en alguna de sus películas. La fragilidad con la que se maneja y la lucha con la que se enfrenta paso a paso para resolver el misterio es bien llevado, ya se menciona una nominación de La Academia.

La chica del tren es una película cuyo estilo narrativo es plano y simple, pese a la complejidad que rodea todo el desarrollo. El director decide no marcar los flashbacks de Rachel, haciendo un poco más difícil captar detalles o situaciones que va desenredando nuestra protagonista.

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