Las Moritas: entre el olvido y la pobreza

La calidad de vida y la salud de sus habitantes está en constante riesgo por la carencia de los servicios básicos

Ubicada al norte de la ciudad, casi a la salida de la misma está la colonia Las Moritas, uno de los sectores más vulnerables de toda la capital del acero.
En medio de pobreza y carentes de servicios básicos habitan cerca de 60 familias que se apoderaron de las casas que fueron construidas hace cerca de 27 años para docentes adheridos a la Sección Quinta, las cuales al ser rechazadas por los maestros, fueron abandonadas e invadidas.
Aquel lugar de la localidad es el reflejo claro de una falta de apoyo, de atención pero sobre todo de solidaridad.
Entre los vecinos está doña Raquel, quien es la muestra clara que las carencias no son impedimento para sobrevivir y ser felices, llegó a la colonia hace un par de años, tras haber pasado uno de los tragos más amargos de su vida, perder a su hija de una manera trágica a manos de su entonces pareja.
La mujer encontró en Las Moritas un lugar “seguro” para vivir con sus 3 nietos quienes quedaron bajo su custodia cuando la madre de estos perdiera la vida y el padre fuera puesto tras las rejas por el delito de feminicidio.
Y es que la mayoría de los habitantes que viven en los cuartos que apenas y cuentan con puertas para tener algo de privacidad, en su mayoría son seres que huyeron de alguna parte del estado en busca de mejoras y al fracasar tuvieron que conformarse con ser parte de una de las comunidades más marginadas de la ciudad.
No contar con energía eléctrica ha sido el mayor reto a lidiar por parte de los habitantes quienes han tenido que mitigar altas temperaturas pero también soportar los crudos inviernos, de una manera humana sin contar con ningún otro soporte más que las acciones de sobrevivencia que han ido implementando con el paso de los años.
Aunque suelen ser señalados por la falta de servicio, no existe instancia que acuda en apoyo a una revisión médica de manera periódica y es que casi un 70% de los habitantes, niños en su mayoría sufre de problemas en la piel a consecuencia de las condiciones prácticamente inhumanas en las que viven.
La vida en aquel lugar comienza con el primer rayo de sol que ilumina los hogares en señal que ha dado inicio un día más de actividades, de igual manera se acaba apenas y comience la tiniebla, pues de otra forma no tienen con qué alumbrar sus actividades.

LA HISTORIA DETRÁS DE LA POBREZA
La mayoría de las familias que habitan el sector de las moritas esconden una historia en particular, hay quienes encontraron en la comunidad un refugio a sus problemas otros más solo lo han tomado como pasajero su estancia y anhelan pronto poder ir en busca de algo mejor.
Cerca del 90% de los habitantes cuentan con menores de edad, los cuales tienen que acudir a la escuela tras haber caminado cerca de dos kilómetros para llegar a la más cercana, esto no les ha impedido continuar con sus estudios e incluso ser de los mejores en los planteles educativos.
Las madres de familia en su mayoría trabajan en maquiladoras o empresas pequeñas en las que son contratadas en empleos temporales, pero que les ayudan a solventar parte de los gastos.
Los varones por su cuenta salen en busca del pan de cada día, muchos de estos sin tener empleos fijos que les permitan contar con prestaciones como seguro social o derecho a una vivienda, situación que los ha obligado a continuar habitando la comunidad.

DOÑA RAQUEL, HISTORIA TRÁGICA
Doña Raquel aún con lágrimas sobre el rostro relata la manera en la que llegó al lugar y encontró entre los colonos un soporte que la mantuvo de pie, pero sobre todo le dio el aliento de continuar con fuerza en la vida.
“Aquí puede que no tengamos que comer algunos días, incluso que tengamos que reutilizar el agua con la que nos bañamos para lavar la ropa o cosas de este tipo, pero hay algo que tenemos y es unión entre todos, pues todos atravesamos por situaciones difíciles que nos han traído hasta aquí, porque le aseguro que nadie aquí está por mero gusto y comodidad” argumentó la mujer.

NO HAY MANERA DE QUE SE REGULARICE SU SITUACIÓN
Javier González coordinador Regional de Certturc ha mencionado en reiteradas ocasiones que los predios de dicho lugar siguen sin estar bajo una regularización que los pueda llevar a efectuar contratos de compra- venta y por ende a una escrituración.
Aunque algunos invasores han manifestado que hasta el lugar han llegado aparentes dueños en busca de tratos para que los colonos se queden con el mando de los hogares, no existe papel que compruebe su propiedad.
Dicha situación ha traído como consecuencia que el sector no esté dentro de los diferentes programas que se implementan por parte de los tres órdenes de gobierno en lo que se incluye electrificación, drenaje o pavimentación.
Por lo que tendrán que seguir viviendo bajo las condiciones en las que habitan al menos mientras la situación de la tierra se regularice y puedan efectuar pagos de contribuyentes para hacerse acreedores a servicios primarios.

PESE A TODO ES UN SECTOR SEGURO
Aunque hace un par de años el lugar fue catalogado como uno de los más inseguros e intransitables para los ciudadanos, el departamento de la Policía Preventiva Municipal, desde hace un par de meses ha implementado rondines de presencia y vigilancia en el sector, luego que se suscitaron casos de violación entre los cuartos vacíos que mantiene la comunidad.
Lo anterior fue parteaguas para que por lo menos 7 de los hogares de este lugar mantengan vigilancia permanente dado a los altos grados de violencia intrafamiliar que allí se viven.
El coronel Victorino Reséndiz Cortez aseguró que pese a que la colonia no cuenta con energía eléctrica se efectúan rondines que permite la tranquilidad de los habitantes al sentir que existe una protección, tras la infinidad de actos vandálicos de los que eran víctimas a consecuencia de la carencia bajo la que habitan.
Mientras tanto a las casi 60 familias que han habitado el lugar por años, solo les resta esperar a que exista un rayo de esperanza que les augure un cambio para tener una mejor calidad de vida, de lo contrario tendrán que conformarse con vivir en el ambiente que lo han estado haciendo o ir en busca de un mejor puesto laboral que les permita a la brevedad poder dejar la vida miserable que allí se vive.

Aquí puede que no tengamos que comer algunos días, incluso que tengamos que reutilizar el agua con la que nos bañamos para lavar la ropa, pero hay algo que tenemos y es unión entre todos, pues todos atravesamos por situaciones difíciles que nos han traído hasta aquí, porque le aseguro que nadie aquí está por mero gusto y comodidad”

Doña Raquel
Vecina