Sus trazos recuerdan a una niña de 7 años.

Los diseños de Helena Fernandes, una brasileña de 26 años, remiten a una de las etapas más divertidas de la vida, la infancia. Quizá de ahí se derive su popularidad.

Aunque la tatuadora siente que estafa a aquellos que se le acercan, la realidad es que son muchos los que no han dudado en dejarse marca la piel con su trabajo.

Su estudio se ubica en Salvador de Bahía e inició con la compra de un kit para aprender a tatuar, y aunque no es muy buena dibujando, sus trazos recuerdan a una niña de 7 años y resultan bastante tiernos.

“La gente llega hasta mí porque quieren un diseño con mi estilo, porque si quisieran algo realmente profesional, buscarían a un artista. La calidad no es mi fuerte“, dice.