Luis Jorge Boone: escritor

Empecé a concursar y gané algunos premios y eso es algo que te saca mucho, te hace viajar y ver otras cosas; entender otras dinámicas, como dicen: salirte del rancho.
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Jamás había escuchado sobre él. Leí una entrevista que compartieron en Facebook que le había hecho El Universal hace poco y cuando me di cuenta que era de Monclova casi pego el grito en el cielo. No porque ningún monclovense pueda ser entrevistado por un medio tan importante como ese, de hecho ya hay un par de Monclova que lo han hecho.  Sino porque simplemente nunca había escuchado su nombre. Me di cuenta que en todas partes lo están entrevistando por su nuevo libro publicado por Alfaguara: “Toda la soledad del centro de la Tierra” y quise conocer más sobre él. Lo encontré rápidamente en Facebook por varios amigos en común, y lo contacté.

En seguida aceptó mi solicitud. También casi enseguida aceptó que lo contactara para charlar por teléfono.

Todavía mientras esperaba que respondiera al teléfono dudé que fuera de Monclova, nuestro Monclova. Al responder fue lo primero que le pregunté: ¿entonces, sí eres de Monclova, verdad?

“Estudié en la preparatoria 24” me dijo, como para que yo supiera que sí era este monclova. Después me dijo que la secundaria la estudió en la #1 de frontera mientras que su carrera la hizo en la FCA, Administración de Empresas.

Leía mucho en la Biblioteca Pape. Estando ahí sacaba libros y me ponía a leer, desde muy joven.

Y la pregunta casi obligada salió a flote: ¿cómo es que empezaste a escribir?

J: Leía mucho en la Biblioteca Pape. Estando ahí sacaba libros y me ponía a leer, desde muy joven. Antes, comencé leyendo cómics que me regalaba mi abuela paterna. Después escribía como en especie de ejercicio para mí, como de recogimiento para mí mismo. Porque la escritura es muy solitaria siempre. Lo que hacía cuando nadie me veía era empezar a escribir. Así fue durante mucho tiempo, porque no era en aquel entonces una actividad muy popular, la de escribir. Después la UA de C invitó a un escritor saltillense, Jesús de León, él fue mi primer maestro de taller literario, estuve poco más de un año con él.

Después tuve amigos. La escritura se hace sobre todo así, creo yo. Teniendo lecturas, o de pronto algún maestro o algún curso, algo que aprender de algún lugar. Terminé libros, quise publicarlos, buscando oportunidad en editoriales. Tierra adentro quiso publicarme como joven creador junto con el gobierno del Estado de Coahuila, en aquel entonces el ICOCULT.

Empecé a concursar y gané algunos premios y eso es algo que te saca mucho, te hace viajar y ver otras cosas; entender otras dinámicas, como dicen: salirte del rancho.

Con todo esto pedí becas, me las dieron, de jóvenes creadores. Yo siento un gran agradecimiento con ese programa porque sin él mi carrera y mi actividad hubieran sido mucho más difícil de lo que es dedicarse a cualquier actividad creadora. Después de eso me fui al D.F. con una beca de la Fundación para las Letras mexicanas.

Jorge, mencionaste que la escritura es muy solitaria, pero después dices que la lectura en sí la compartías con amigos y maestros, entonces la lectura se comparte. ¿Cómo puede ser así?

Creo que la necesidad de socializar lo que haces llega después, no sé yo siempre he pensado que se escribe de espaldas al mundo. Te escondes para escribir, para leer. Porque incluso la gente que piensas que debería respetar tus tiempos de lectura no dejan de insistir que hagas otra cosa. La incomprensión viene desde la familia, se vive por la gente que te conoce. Hay personas que me han dicho que me “vieron hacer una cosa extraña” refiriéndose a estar con un libro leyendo y eso es real, es verídico.

Además la creación es solitaria, la creación sucede cuando dejamos de sentir la mirada de los demás. De pronto hay una necesidad de socializar, de compartir y de crear un puente hacia la experiencia de los demás. Creo que son dos estadios muy complementarios y muy distintos de la creación y que se dan de manera distinta en las personas e incluso a lo largo de la vida yo necesité más en un tiempo de una y ahorita necesito más de la otra.

Pero las dos son posibilidades, la soledad y la socialización.

Ya lo dijo Borges, y lo dijo muy bien: los libros y la literatura son una forma de la felicidad.

¿Por qué escribe Luis Jorge Boone?

Porque eso es en realidad lo que me gusta hacer. Desde muy joven cuando estaba a la mitad de la carrera de Administración de Empresas. Estudié eso a la fuerza porque no había otra cosa. Me di cuenta que escribir y los libros, estar creando o escribiendo sobre ellos o leyéndolos para mí era lo que me movía y lo único que me estimulaba a un punto en el que sentía una realización. Es lo que me gusta, lo que entiendo. Es el código que me permite estar en el mundo. Para mí es eso: los libros, el lenguaje, la literatura.

 

Si se pudiera definir la razón de ser de la literatura, ¿cuál sería?

Ya lo dijo Borges, y lo dijo muy bien: los libros y la literatura son una forma de la felicidad. Como viajar es una forma de encontrarse con una experiencia que te da una dicha o un placer, o como compartir un amor con una persona te hace ser feliz y te da momentos de dicha y de placer. Yo creo eso: el arte en general te da momentos de felicidad y de plenitud.

Si para ti el arte es una forma de la felicidad, ¿por qué crees que en nuestra ciudad se practica muy poco?

Creo que es una cosa generalizada, somos un país, que en la clasificación económica, con esa etiqueta que se le pone, pensando en el dinero que produce una persona, somos una cultura tercermundista. Porque no tenemos el nivel de organización, de administración de riqueza, de igualdad, de confort vital, de seguridad, etc.

Hay países donde la lectura y la cultura son un derecho que están al alcance de la mano. Hay países donde la escritura aunque no sea de manera profesional es una herramienta de expresión.

Yo ¿qué te puedo decir? yo sufrí mucho en Monclova, y además en la Monclova de los años 90, de finales de los 90. Sufrí porque no había actividades culturales.

Yo ¿qué te puedo decir? yo sufrí mucho en Monclova, y además en la Monclova de los años 90, de finales de los 90. Sufrí porque no había actividades. Yo tenía que ir a una feria del libro a Monterrey. Tenía que ir a Saltillo a recibir un curso o Taller. Ahora hay una Feria del Libro en Monclova, hay la posibilidad de pedir libros por internet. Ahora hay muchas más posibilidades, yo lo veo muchísimo mejor. Lo que creo es que depende de las familias. De cada individuo. Los papás de pronto, o los adultos en general, piden de los niños cosas que ellos no están dispuestos a dar. A los adultos les gustaría que los niños leyeran y ellos no abren un libro ni por equivocación. No se interesan, no tienen una curiosidad intelectual. Si están muertos de su curiosidad intelectual no le pueden exigir a los hijos porque no hay un ejemplo. No les están abriendo un camino, sólo los quieren aventar a la soledad de una experiencia que no significa nada para ellos.

Entonces, yo dirían que la razón es un poco la pobreza, digamos, la necesidad económica de buscar una sobrevivencia, y la otra es una gran parte la ignorancia. El preferir entretenimientos fáciles, vacíos, que no representen un ejercicio intelectual o una riqueza lingüística;  o una confrontación con ideas y con la otredad que nos son distintas y nos retan a pensar que nuestro modo de vida no es el único y que se puede vivir de muchas maneras y pensar en muchas lenguas, y vivir desde muchos focos de experiencias.

Monclova, y voy a ser muy duro en lo que voy a decir aquí, es una sociedad que no está abierta, es una sociedad que no ha crecido lo suficiente y no está a la altura, de un reto, de una globalización que se ha dado desde hace años.