‘Me nace jugar futbol’

Con intuición y carácter, Max Fernando Espinoza pone orden sobre el campo

En el campo es un guerrero.
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La actitud calmada y obediente de Max Fernando Espinoza Chairez, la aparente humildad y timidez que refleja en su expresar como persona, da un giro de 360 grados cuando éste se encuentra en medio del campo de futbol con su equipo Apache, listo para batalla.
El jugador de apenas 10 años de edad tensa su cuerpo y mantiene su concentración en el esférico; juega, se entrega, choca, se levanta, no pierde el tiempo en quejarse y levanta la vista para entregar el balón con idea y dirección, esas son las cualidades básicas que marcan la diferencia en su equipo.

Max Fernando Espinoza Chairez, un talento nato en futbol.

Su inicio en el deporte del balompié fue desde hace tres años cuando Fernando Espinoza le dijo a su padre que lo inscribiera en un equipo.
Radicando en la ciudad de Castaños, Espinoza es presentado ante el gran jefe Apache, que no dudó en darle la oportunidad de integrarse a las filas de los pieles rojas.
A lo largo de su entrenamiento, el castañense encuentra su posición como medio central. Su carácter y frialdad ante la presión le da la habilidad de distribuir y ordenar, además con su seguridad y carácter hace un excelente trabajo como medio de contención.

“Jugaba mucho el futbol en mi escuela, le pedí a mi padre que me inscribiera en algún equipo y el destino me puso en manos de José Mario Ramos, entrenador del Centro de Formación Apaches, equipo en el cual todavía estoy jugando.
“Me sentí grandioso cuando metí mi primer gol, recuerdo que fue contra el equipo Pumas en el Parque Xochipilli. Me pasaron el balón y la prendí para colocarla sobre el poste izquierdo y vencí al portero”, fueron algunas palabras de Max.

Por otra parte, las palabras del entrenador fueron muy concisas: “Es algo nato de parte de él tener el control del balón, su disciplina e inteligencia pesa en sus jugadas y acciones en el campo, se ubica muy bien en la cancha, aunque no es un jugador que luce, es clave en el resultado del juego”, puntualizó Mario Ramos.
Después de agradecer a sus padres José Luis y Ruth Magdalena y a sus hermanos José Luis y Samuel, el jugador apache recordó a sus compañeros de escuela en el cual cursa el quinto grado de primaria.