Mi mayor herencia: un trabajo digno

Dios me dio la dicha de tener hijos nobles que les gusta el trabajo y llevarse a la boca el pan que se ganan honradamente.

CASTAÑOS COAH.- “Creo que el mejor legado que dejo a mis hijos es el valor del trabajo, que sean honestos en todos sus tratos, que cuiden a sus familias y respeten a sus semejantes”, dijo orgulloso don  Raúl Quintana Pérez, quien desde hace 13 años se dedica a la venta de tacos de olla.

Pero no siempre se ha sostenido vendiendo tacos en la calle, un tiempo se desempeñó en Altos Hornos de México en el departamento de Equipo Movible, quedando fuera por el reajuste que aplicó la empresa acerera.

Fue cuando quedó sin chamba que un familiar lo animó para que vendiera tacos y un día, de eso hace trece años que junto con su esposa Dora Elia Zendejo se levantaron a las cuatro de la mañana a preparar la primera olla y desde entonces lo hacen todos los días de manera ininterrumpida.

Trabajo que con el paso del tiempo se fue ganando la aceptación de la sociedad castañense que al principio no aceptaba este tipo de negocios en el primer cuadro del la Ciudad.

Todo comienzo es difícil dice don Raúl, quien a sus 66 años de vida aún tiene fuerzas para seguir en el negocio y que su motivación es ver que sus hijos y nietos siguieron su ejemplo y cada uno hoy tiene un espacio para vender los tacos e incluso cuentan con su propia clientela.

Como padres tenemos la obligación de darles un buen ejemplo a nuestros hijos y el valor del trabajo es uno de los más importantes, porque los hijos varones deben saber un oficio para que se defiendan en la vida y ganen su dinero honradamente, que les servirá para sostener a sus hijos y ellos al a vez sean un ejemplo para sus hijos y así va la cadena de familia que nunca termina”

En medio del aroma que emanaba de las ollas llenas de tacos y verdura fresca recién picada, nuestro entrevistado comenta que una de las preocupaciones de un padre de familia es que sus hijos aprendan buenos consejos y los apliquen en su vida diaria, que sean un ejemplo a la vez de sus hijos y nietos porque hoy en día las generaciones están más difíciles de tratar.

Dios me dio la dicha de tener hijos nobles que les gusta el trabajo y llevarse a la boca el pan que se ganan honradamente y por eso estoy muy agradecido, porque veo que la generación presente es más difícil de tratar y a veces hasta imposible, ya quieren todo hecho, no les gusta batallar y son mas groseros y eso da tristeza.

Comenta que una vez que a él le fue bien con la venta de tacos invitó a su hijo Raúl Quintana Zendejo a que se dedicara a este oficio, pues ya había intentado trabajar en varias empresas y no había logrado colocarse, lo que ponía en riesgo la estabilidad de su casa.

Y así lo hizo, poco tiempo después se instaló en una esquina de la plaza principal donde desde hace diez años vende los famosos tacos de olla que han puesto en alto el apellido Quintana.

Y la historia se repitió con su nieto Luis Quintana Avilés, quien no podía fallar a la buena fama que había adquirido la familia con la venta de tacos, que se decidió por poner un puesto también en el primer cuadro de la Ciudad en donde ya cuenta con su clientela segura.

EL ACCIDENTE DE YEIMI FUE LA PRUEBA DE FUEGO QUE UNIÓ A LA FAMILIA.

La tristeza vuelve a empañar el semblante de don Raúl al recordar el accidente ocurrido el cinco de abril del presente año, donde su bisnieta Yeimi se fracturara el cráneo siendo sometida a una intervención quirúrgica cuyo costo rebasó los 160 mil pesos.

El mundo se cerró, fue algo que no esperábamos y menos que la pequeñita estuviera en condiciones graves, dijo en tono triste.

Fue ahí donde la autoridad y ejemplo patriarcal  quedó de manifiesto con sus hijos quienes como uno solo trabajaron para pagar la enorme deuda que se contrajo con el hospital que la atendió, demostrando de esta manera lo aprendido a través de buenos ejemplos y sabios consejos.

A la vez reconoce que el hecho de ser una familia unida y trabajadora sirvió para que el pueblo de castaños se les uniera apoyándolos en esos difíciles momentos que hoy son parte del recuerdo.

Como bisabuelo vi el dolor de mi familia, y no podía quedarme con los brazos cruzados porque verlos como estaban era algo que no podía soportar, por eso busque la manera de conseguir gran parte de la suma que nos pedían para pagarla y que mis hijos estuvieran tranquilos.

Y añade “ tenemos mucha responsabilidad en cuanto a la educación de nuestros hijos, nunca un padre dará malos consejos porque queremos que ellos sean lo mejor y que las generaciones sigan para bien, que lo aprendido en nosotros lo pongan en práctica para bien de todos y para que seamos una mejor sociedad”.