El pasado 9 de octubre hizo su última monta, donde resultó con lesiones internas. No se pudo reponer

FRONTERA COAH.- Hoy cumpliría sus 21 años de edad el jinete José Luis Chaires López,  quien murió el pasado 29 de noviembre. En un  ambiente de dolor y  al mismo tiempo alegría, amigos y familiares le dieron el último adiós.
El último de sus rodeos fue el 09 de octubre  en el municipio de Escobedo,   José Luis montó el toro como siempre lo hacía,  con valor y destreza arriesgando su vida pero siempre encomendado al Todopoderoso.
Mientras realizaba el espectáculo, en el jaripeo no faltó el asombro de los espectadores, cuando de pronto cayó,  fue una fortuna que el toro no lo lastimara, fue más bien la caída que le ocasionó golpes internos que complicaron su salud.
Desde entonces estuvo hospitalizado y luchaba por su vida, había días en los que estaba estable, incluso estuvo en su vivienda a donde decenas de amigos (as) lo visitaron, convivió con su familia y tenía fe en que pronto se recuperaría para regresar  y reforzar su pasión,   luego recayó  y volvió a estar hospitalizado hasta que lamentablemente murió.
Amigos y familiares caminaron por algunas calles de la colonia Occidental en donde vivía José Luis, el féretro  en la carroza encabezaba  la caminata que más de 80 personas realizaron hacía la iglesia del Verbo Encarnado en donde se realizaría una misa en su honor.
El dolor se incrementó con las canciones que entonó el coro, eran muchos los rostros tristes, miradas perdidas y lágrimas en la iglesia.
En el centro del altar, del lado derecho del féretro estaban sus padres Luis Chaires y María López, además de sus hermanas Rocío y Perla, pidiendo a Dios por el eterno descanso de quien ahora es un jinete en el cielo.
Sus amigos y compañeros jinetes, no podían evitar el llanto, con sombreros en mano, recordaban  a su amigo  ese que compartía la misma pasión por el rodeo, los toros y  el baile.
“Nos encantaba andar de fiesta y divertirnos, el murió en lo que le gustaba, en el rodeo, nos veíamos cada fin de semana o a veces muy seguido, él estaba contento y positivo tenía fe en que pronto se iba a recuperar”, comentó  su amigo Miguel Ángel Castaño Plaza.
Apenas tenían tres años de conocerse, pero parecía como si se conocieran de toda la vida,  la forma de ser de José Luis generaba confianza y  empatía, era carismático, sencillo, noble y amigable, siempre tenía un consejo para cualquier persona que pasara por una difícil situación.
Luego de la misa, sus familiares ya amigos lo llevaron  caminaron hacía la plaza de toros Lienzo Amigo Toño, en donde le realizarían un homenaje, su primo montó el toro con las chaparreras, las botas y todo lo que José Luis utilizó en su última presentación, haciendo así honor a su primo.
Posteriormente,  el féretro con el cuerpo de José Luis se colocó al centro de la  plaza, sus amigos quienes vestían de blanco tenían sentimientos encontrados, mientras lloraban bailaban alrededor de su amigo que se adelantó en el camino.
El cuerpo de José Luis Chaires López fue sepultado en el panteón municipal Dolores,  donde el dolor de sus seres queridos se incrementó  al saber que físicamente ya no estará, pero  tienen la fortuna de saber que permanecerá en el recuerdo y corazón de quienes lo aman.