Óscar de la O: La voz de un tenor

“Por primera vez la universidad hizo el debut de tener una ópera con alumnos y la presentación fue Ovidio y Eneas, y yo hice el papel de Eneas, estaba en inglés la ópera, fue un reto para mí”
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En una tranquila charla con el tenor monclovense Óscar de la O. nos cuenta sobre sus clases de música en secundaria, que fueron solo el inicio de aquello que se convertiría en un gran orgullo monclovense. En un hombre entregado al canto, al arte, a su familia y a Dios. Además es el director del grupo de Niños Cantores de Monclova. Durante esta primera parte, habla sobre sus inicios como tenor y su búsqueda por traer el arte de la buena música a Monclova.

Terminé mi carrera de 8 años, como cantante de ópera: Licenciado en Canto.

Así nace su amor por la música
Gracias al maestro Héctor Pardo, que me daba clases en la secundaria, tocábamos la flauta en sus clases. Él era muy diferente a los maestros que han pasado por todas las generaciones, él sabía leer música. Sabía de música, tocaba el órgano. Daba clases de solfeo, ponía el pentagrama y a mí me emocionaba aún sin saber qué era eso. A la mayoría de mis compañeros les aburría y no ponían atención. Yo estaba atento siempre sin saber que iba a llegar a esto. Recuerdo que él siempre decía: si quieren aprender cualquier instrumento deben aprender primero violín. Desde ahí la importancia de lo que él hacía: ¿quieres batería? ¿guitarra? para cantar cumbias o rancheras, primero te muestro este violín, la música clásica. Yo quería bajo y batería en ese entonces y él me dijo, primero violín, y así empecé a conocer este mundo, la cultura de saber leer música. En estos tiempos debería ser así. En otros países si no sabes leer música es como no saber leer ni escribir. Así debería ser aquí, en la música, todos deberíamos de saber leer música.

La idea fue esa, irme a Estados Unidos, yo soñaba con despertar y estar en otro país. Dar a conocer lo que yo hacía como tenor”.

Nace: Óscar de la O
Oscar de la O. surge desde el momento que estaba yo con unos amigos platicando sobre a qué nos íbamos a dedicar en el futuro. Unos decían que estudiarían Ingeniería, otros para maestros, y yo quería grabar un disco y cantar, y ellos me decían que de eso no podría vivir, me tiraban carrilla que debía estudiar algo, que de la música no iba a sacar nada, y eso pasa todavía. Gracias al consejo de un buen amigo que me dijo: si realmente quieres estudiar música, vete, a Monterrey o Saltillo y dije “sí es cierto” durante el resto de la noche la pasé pensando y dije sí. Me informé, hubo la oportunidad, y les dije a mis papás que me quería ir a la escuela de música, y se sorprendieron en primer lugar que hubiera carrera, en ese entonces no había mucho ese apoyo. Fuimos, presenté el examen y quedé.
En el año 2000 me voy a Saltillo a estudiar música como guitarrista. Ese era mi sueño, tocar guitarra, tocar trova y grabar un disco, irme a los bares. De pronto le pedí a un maestro que me ayudara a vocalizar, él estaba en el piano y sin voltear a verme empieza a tocar y yo a cantar, después de escucharme cantar voltea conmigo sorprendido y me pregunta que en qué me especializaba y le dije que en guitarra y me dijo así tal cual: “O te dedicas a cantar o te sales de la escuela y te dedicas a otra cosa”.
A mis 20 años yo quería tocar guitarra, y veía a las demás personas que estaban en canto y cantaban espectacular. Gracias a Dios obedecí a ese maestro.

“O te dedicas a cantar o te sales de la escuela y te dedicas a otra cosa”, me dijo un maestro durante la Universidad, cuenta Óscar de la O.

Nace: El tenor
Yo empecé a cantar con una voz lisa, sin agudos, gangosa, no tenía una voz como muchos jóvenes que tienen una voz muy talentosa y no han estudiado. Entonces yo puedo decir orgullosamente que me formé, yo me hice, teniendo disciplina, muchos días me desesperé porque no podía cantar, no podía hacerlo. Incluso en segundo año de mi carrera la suspendí, tuve una maestra que no le entendía nada. Y pensé: yo no sirvo para eso, ya no puedo.
Regresé a Monclova y me casé. En ese tiempo regresé a Saltillo a curso, tenía allá trabajo. Un maestro de la Ciudad de México, el maestro Arturo Rodríguez, que es el director de la Academia de Canto en la Escuela Superior de Música, dio ese curso y me dijo que tenía una voz impresionante. Gracias a él yo regresé a la escuela a estudiar y terminar mi carrera, él me ayudó al decir: ahora terminas, tienes que demostrarle a tu hija que puedes, tienes que darle el título, y decirle: sí se puede. De ahí seguí, terminé mi carrera de 8 años como cantante de ópera, Licenciado en Canto. Formé mi Academia de Música en Saltillo, empecé a tener mucho trabajo cantando en bodas y eventos particulares, eso es lo que me ha ayudado a seguir adelante. Yo siempre fui una persona que no me esperaba que me invitaran a cantar, yo siempre iba más adelante. Vinieron muchas oportunidades después de eso: tocar con orquestas, hacer papeles principales en las óperas que hacía la universidad. Me tocó una temporada muy buena, por primera vez la universidad hizo el debut de tener una ópera con alumnos y la presentación fue Ovidio y Eneas, y yo hice el papel de Eneas, estaba en inglés la ópera, fue un reto para mí.

Óscar es una persona que siempre está buscando conquistar otras cosas, ponerse metas más grandes.

Nace: El artista
A raíz de esa presentación surgen muchas cosas muy buenas para mi carrera, cosas que me formaron y me hicieron tener mucha experiencia. Tanto hacer una producción como cantante y también estar detrás de las cortinas, todo lo mágico que se mueve al poner una obra. Un concierto y recital. Tengo más de 15 años de carrera, tuvimos la oportunidad de cantar con Armando Manzanero a dueto en Saltillo de un homenaje que se le hizo también. Después surge la oportunidad de irme a Estados Unidos y mi familia decide quedarse en Monclova a vivir, mi esposa me dijo que ella se quedaría aquí. Mi hijo el más pequeño en ese entonces tenía 2 años y medio. Él fue el que me hizo regresarme de Estados Unidos, dije adiós, se para todo, primero está mi familia y mis hijos. Dejé Estados Unidos con 3 conciertos y ya iba relacionándome con buenos músicos. Ya había una pianista, Eva Polaca, que íbamos a tener mucho trabajo. Decidí dejar ese trabajo y regresarme con mis hijos. Y al regresar a Monclova, pensé: ¿qué voy a hacer? Se necesitan espacios culturales, darle oportunidad a la gente de Monclova, a los niños. Y dije: Vamos a hacer algo y bien hecho.