Pedaleando bajo la tormenta, Juan Manuel Cruz Ballesteros

Salí a rodar en mi bicicleta, no le tomé mucha importancia a las nubes, pero no sabía lo que me esperaba, hay que respetar a la madre naturaleza

Se refugió bajo un techo en un rancho a medio camino de su ruta de entrenamiento.
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Los ciclistas de montaña son unos de los deportistas que experimentan el riesgo latente en cada salida sobre ruedas, tal es el caso de Juan Manuel Cruz Ballesteros quien a diario sale a recorrer brechas, montañas y ejidos de Castaños, Coahuila, en una de sus aventuras recientes nos cuenta como fue pedalear bajo una tormenta, donde vivió la experiencia de ver caer un Relampago a 100 metros de distancia, donde vivió un miedo que no le desea a nadie, para los lectores de Periódico La Voz dejo su experiencia.

Se enfrentó a un camino retador lleno de agua.

“Fue una tarde como cualquier otra donde me prepare a salir en mi bicicleta, a lo lejos de donde yo comenzaba a pedalear vi que se miraba la lluvia pero hacia el otro lado del punto que yo iba a recorrer, pero conforme avanzaba, miraba que venía hacia donde iba, comencé a pedalear más fuerte y pensé ya la libre, no me va alcanzar la lluvia.

Pero después de 15 kilómetros de pedalear comencé a ver unas nubes algo obscuras como una tormentilla, pero no había truenos nada, únicamente viento y algo de agua, mi objetivo era ir al ejido Soledad, me queda a 23 kilómetros con ello completo mi entrenamiento, yo en lo personal disfruto mucho del agua cuando voy pedaleando.

Conforme avanzaba la lluvia se ponía más intensa, comenzaron los truenos, ahí me di cuenta que había quedado en el medio de la tormenta, mi pensamiento era ir hasta el ejido y ahí refugiarme en alguna tienda mientras pasa la lluvia, pero mi sorpresa más adelante fue que parecía lluvia de destellos y truenos, uno tras otro me di cuenta que ya estaba adentro, cualquiera que hubiera estado ahí seguro tendría mucho miedo, es algo que yo sentía y que de verdad no se lo deseo a nadie, más ver caer un Relampago a 100 metros de ti.

«Ahora pensaré dos veces antes de salir a pedalear bajo la lluvia”, Juan Ma. Cruz Ballesteros.

Se miraba muy impresionante, conforme avanzaba pensaba en refugiarme en un puente a desnivel pero sería demasiado peligroso arriesgarme y quedarme ahí, opte por seguir a un rancho que está ahí, yo he pasado muchas veces y recordé ese ranchito donde hay un techo y uno cuartos, me brinque y me refugie ahí debajo.

No sé quién sea el dueño, pero agradezco que haya echo ese techo, ahí me sente en una banca casi en cuclillas no quería tocar el suelo para no hacer tierra, a unos 70 metros del techo hay un poste ahí cayó un Relampago y la tierra vibro pero bien feo, yo me la pase casi que rezando todo el tiempo que me refugie ahí, yo nunca había vivido algo así.

Cuando bajó la intensidad de los truenos y la lluvia decidí pedalear de regreso, mi impresión fue ver el puente la mielera y el arroyo con mucha fuerza de agua, esto me quedará como experiencia y la próxima vez si lo pensare dos veces para pedalear bajo la lluvia, nunca hay que subestimar a la madre naturaleza.”