Personas con diabetes pueden tener una buena calidad de vida

Si bien el factor hereditario puede predisponer la aparición de la enfermedad, con hábitos de vida sana es posible evitarla o retrasarla

La diabetes se puede presentar en cualquier etapa de la vida, aunque es más frecuente en adultos, sobre todo en mujeres

La diabetes mellitus es una enfermedad crónico-degenerativa que si bien no tiene cura, se puede controlar con una adecuada alimentación, la práctica de ejercicio y un correcto apego al tratamiento médico y de esta manera llevar una buena calidad de vida.

El especialista en endocrinología del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), adscrito al Hospital General de Zona (HGZ), No. 2,  Manuel Antonio Flores Ramírez, explica que esta enfermedad se traduce como la falta, disminución o deficiencia en el trabajo de la hormona insulina, lo que a su vez genera un exceso de azúcar en la sangre y en la orina.

Se puede presentar en cualquier etapa de la vida, aunque es más frecuente en adultos, sobre todo en mujeres. Si bien el factor hereditario puede predisponer la aparición de la enfermedad, con hábitos de vida sana es posible evitarla o retrasarla.

La obesidad es una de las causas que más incide en su aparición, por lo que recomienda, especialmente a quienes tienen familiares con diabetes, hacer conciencia de cuidar su peso, activarse y realizarse estudios de laboratorio constantemente; llevar una dieta baja en carbohidratos, es decir, desterrar harinas, atoles, refrescos y pastas.

Quienes ya padecen la enfermedad, deben acudir a su unidad médica para recibir instrucciones de un especialista en el tema y seguir las indicaciones al pie de la letra, a fin de evitar complicaciones a la salud.

El experto detalla que para controlar este padecimiento se indica a los pacientes con diabetes mellitus tipo 2, la administración de insulina subcutánea y algunos otros fármacos, sin embargo, un mal seguimiento de la dosis establecida conducirá a un deterioro en el organismo que podría llevar incluso a la muerte.

Esta enfermedad incrementa el riesgo de infartos, amputaciones, ceguera y embolias, además se puede llegar a sufrir alteraciones como insuficiencia renal, lo cual obliga a someterse a un tratamiento sustitutivo de este vital órgano, como es el caso de la diálisis o hemodiálisis, con una consecuente afectación en la calidad de vida.