Por amor a San Buena rescata ‘Chayito’ relatos de su tierra

Algo de magia tiene este pueblo convertido en musa para la profesora Rosario Rivera.

El San Buena que conocemos ahora es una lugar lleno de historia y memorias. Es nuestro deber como ciudadanos conservar esos recuerdos para futuras generaciones.
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Rosario Rivera es aficionada de la historia, y aún más si se trata de la historia del pueblo que la vio nacer: San Buenaventura, ha escrito 3 libros: Cantos de aldea, Historia de San Buenaventura y Luz a destiempo. En esta ahora ciudad de Coahuila, han nacido grandes poetas, que inspirados por la belleza de San Buena, han enaltecido su nombre en distintos lugares de México. Tal es el caso de la maestra Rosario, a quien cariñosamente le conocen como Chayito. Es directora del plantel Cecytec, de dicha ciudad. En esta charla se conjuga la historia de San Buena y los personajes que si bien no destacan históricamente, lo hacen por el amor que también tenían al tan pintoresco pueblo (aún no se acostumbra uno a decirle ciudad) que está a 20 minutos de San Buena. La razón por la que quizá no se le conoce aún como ciudad, es quizá, porque si bien ya tiene muchos avances en cuanto a infraestructura y recursos, sigue siendo aquel pintoresco lugar de tranquilos atardeceres. Aún están las puertas de las casas de los Sambonenses abiertas para todo aquel que llegue de visita. Justo así encontramos la casa de la maestra Rosario, abierta de par en par para que nos dijera más sobre la historia de San Buena contada desde sus ojos…

Amor por su tierra
Todo surgió porque una mañana voy por la plaza y veo que están tumbando la plaza de toros que estaba a espaldas de la presidencia, sentí que nadie iba a saber que nosotros vivimos historias muy bellas en esa plaza de toros. Para mí esa plaza de toros era una barca de sueños. Llegábamos, disfrutábamos, convivíamos. Era mi barca de los sueños y lo estaban tirando. Y pensé: los hijos, los hijos de mis hijos, no van a saber que hubo una vez en San Buena una barca de madera y de sueños.
Lo que yo conocí de 1950 y de lo que yo he tenido memoria, de esos personajes. Esa era mi gente y yo quería que quedara un registro, para que las nuevas generaciones supieran de esos personajes tan maravillosos. Quería dejar constancia.

Cantos de aldea
Cantos de Aldea habla de San Buenaventura desde su gente, siempre quise escribir una novela que narrara la historia de San Buena. En mi tiempo, hubo gente tan maravillosa y yo pensaba “no es posible que se pierda esto y que los jóvenes no sepan que hubo un momento en este lugar con gente tan grandiosa” Me fui llenando de personajes de mi época. Esos personajes eran mujeres de San Buenaventura: la costurera, la curandera, la maestra, la mujer más bonita que conocí en la historia el pueblo. Luego varones: el sacerdote, Don Prudencio Garza, El comerciante Luis Almaráz, los hombres más valientes que hicieron historia, Nicolás Rivera y Esteban Falcón, hasta el señor amable que recogía la basura en su carretón, me llamaban mucho la atención esos personajes.

Leyendas
En el archivo histórico de San Buena encontré leyendas maravillosas como la historia de Juana del Fierro en 1797. Donde Pedro Falcón y Paco del Fierro durante el ocaso del Virreinato a las 10 de la noche venía esa familia caminando por la plaza y entre los matorrales sale Pedro Falcón y con un cuchillo le corta las trenzas a Juana del Fierro. Esa causa me parece muy interesante. Esa para mí es una historia de amor, aunque no lo parezca. Pedro enamorado de Juana y Juana enamorada de otro que no aparece en la historia. Y así encontré también el joven de las dos mortajas, que es un joven que había muerto y que nadie sabía quién era, eso fue en 1888. A esa parte y otros documentos que encontré le llamé leyendas.

La historia intemporal

El kiosko, la iglesia, el cristo que está dentro de la iglesia. Esas torres que son nuestro orgullo y así fui narrando. Desde 1962 nadie había escrito sobre San Buena, en 1962 escribió a San Buenaventura Don Manuel Neira Barragán, con un libro muy bonito que se llama “Estampas de mi tierra”. La plaza de toros, la pared de adobe.
La historia de San Buena a mí me llega por una situación personal, Lilian Falcón Morales, mi madre, antes era una recolectora de recuerdos. Ella amaba mucho San Buena y su historia. Sus pláticas siempre era hablarme de sus ranchos, un amor a la tierra y sus orígenes. Yo pienso que de ahí me viene aprendido, de mamá. De la Revolución, de su tío el coronel Esteban Falcón. Yo creo que de ahí, me surgió ese amor. San Buena es muy bonito. Muy diferente, somos diferentes. Estoy muy orgullosa de ser de San Buena.
Trato en la medida de lo posible involucrar a los jóvenes en esto, gracias a mi profesión les platico a los muchachos y los veo interesados. Los veo como si les estuviera contando un cuento. Les veo interés, de que les hablemos de eso. Sí hay mucho lectores y les gusta, cada vez que les cuento historias de San Buena.
Los invitamos a que lean historia de su pueblo y se sientan orgullosos. Les digo que donde está el Cecytec, ahí acampaban los revolucionarios. Los patios servían para que descansaran sus caballos, sí les gusta que les contemos lo que ocurrió en el pueblo.
He pensado que la historia la hace la gente. Hay personas que han hecho grandes cosas por San Buena, que los que se dedican a la historia hablen de ellos. A mí me gusta el personaje común que nos hace como somos. Somos de las mismas 36 familias que vinieron a fundar San Buena. Hay algo que nos hace ser muy parecidos. Me gusta la historia de las personas comunes. Me gusta lo que Luis Gonzáles llama microhistoria.”

Gracias, Rosario.