MADRID.

Científicos informan en Scientific Reports de la clonación repetida del primer perro que fue clonado, un ejemplar de sabueso afgano duplicado en 2005 en la Universidad Nacional de Seúl.

Desde aquel momento, cientos de otros perros también han sido clonados, ofreciendo la oportunidad de aprender más sobre los posibles beneficios e inconvenientes de la clonación de animales. Ahora, en otra primicia, los investigadores de Seúl, junto con colegas de Michigan State y Illinois en Urbana-Champaign, informan haber clonado al clon que clonaron.

La historia comenzó con Tai, un perro afgano normal. El equipo lo clonó insertando sus células en los óvulos de una donante hembra después de extraer el núcleo original y luego implantarlo en el útero. Según todos los informes, vivió una vida normal de perro en el campus de la Universidad Nacional de Seúl, que le dio su nombre: Snuppy. A la edad de cinco años, los investigadores recolectaron células madre de Snuppy y las utilizaron para inseminar a otras hembras. En total, se implantaron 94 embriones, lo que dio lugar a cuatro embarazos y nacimientos exitosos. Poco después, uno de los cachorros murió, dejando tres clones del perro clonado Snuppy.

Los investigadores escribieron un artículo describiendo sus resultados, señalando que los perros, que tenían nueve meses en ese momento, parecían sanos y normales. Solo ahora han publicado ese documento.

El objetivo de la investigación es aprender más sobre la viabilidad de la clonación de animales. A pesar de una gran cantidad de investigaciones, los científicos aún no saben con certeza si los animales clonados sufren defectos de nacimiento desconocidos, o si la duración de su vida es más corta que la de los animales normales.

Sin embargo, hay un consenso cada vez mayor de que la clonación no da lugar a ninguno de los dos supuestos. Muchos animales han sido clonados y estudiados, y hasta ahora, hay poca o ninguna evidencia que indique que el proceso de clonación presenta defectos. Sin embargo, se ha hecho menos trabajo en el estudio de los clones de clones, lo que significa que otros expertos en la comunidad de clonación estarán atentos a los informes sobre el progreso de los ejemplares de perro reclonados, que ahora tienen siete años de edad.

Los investigadores observan que tanto Tai como Snuppy murieron de cáncer, aunque de diferentes tipos, y que ni fue raro ni único. También notan que no es raro que un miembro de una camada de cachorros muera, aunque es desconcertante que en este caso, se debiera a un episodio de diarrea inexplicable.

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