‘Quiero salvar vidas’

Ayer partió del aeropuerto de Frontera, con solo la bendición y un poco de apoyo económico de un espontáneo

FRONTERA, COAH.- Ver impactantes imágenes a través del televisor y tener conocimiento en las labores de rescate, motivó a Armando López Guerrero a viajar a la ciudad de México para ayudar y rescatar a la gente que quedó bajo los escombros, una labor donde no hay horario, descanso ni fecha para regresar con su familia, “Yo solo quiero salvar vidas”, dijo.
A sus 39 años de edad es comandante de Bomberos en la ciudad de Muzquiz, tiene 20 años de experiencia pero también está certificado por la Brigada Internacional de Rescate Tlatelolco Topos Azteca que luego de varios cursos en diferentes partes del País lo certificó hace dos años.
Tras enterarse que Aeromar cobraría solo 300 pesos a los rescatistas de la región decidió viajar en camión de Muzquiz al Aeropuerto Internacional Venustiano Carranza, solo le hicieron un pequeño descuento y al principio pagó más de mil 300 pesos, pero minutos después personal de la aerolínea le rembolsó su dinero y solo pagó cerca de 400 pesos.
El pasado siete de septiembre Armando López también viajó a Oaxaca, específicamente Juchitán que fue una de las ciudades más afectadas con el sismo de magnitud de 8.2, señala que es muy triste y a la vez desesperante ver a la gente corriendo con temor o que se desmayan en cada una de las más de mil 100 réplicas que se presentaron desde ese día.

Por iniciativa propia quiso viajar a la Ciudad de México, dice que el principal objetivo es ayudar a la gente, unirse a los elementos de la Sedena, Marina y personas civiles que han trabajado durante horas buscando a la gente que se quedó bajo los escombros.
Estaba sentado en la sala de espera en el aeropuerto, traía puesto su traje color naranja con logotipos de Topos Azteca, muchos de quienes estaban ahí se acercaban a él y tras intercambiar unas cuantas palabras le dieron dinero.
“No es mucho, pero sé que te va a servir”, le dijo un hombre que portaba una camiseta de la empresa Trinity y que estaba por abordar un avión privado.
“Toma, que Dios vaya contigo, suerte amigo”, le dijo otro hombre del mismo grupo de trabajadores de Trinity.
Así como él, más rescatistas han llegado a la Ciudad de México, cinco de ellos de la ciudad de Acuña, tres del municipio de Castaños y otros cuatro de Monterrey.
Armando dice que llegará a un centro de mando, en donde arriban todos los rescatistas de la República e incluso de otros países, un lugar muy cerca del Palacio de Bellas Artes, ahí se les designa las labores que realizarán.
No sabe cuántos días estará por allá ni lo que pasará, aunque llevaba pocos recursos, sabe que el hambre, la sed o el cansancio no le impedirán continuar con las labores de rescate, pero está siempre encomendado a Dios y pensando en que su hogar y en el departamento de Bomberos su esposa lo espera, pues comparten la misma pasión por ayudar.
Su esposa y el resto de la familia siempre lo han apoyado, ellos saben que Armando es un apasionado por el rescate de personas y lo despiden siempre dándole la bendición de Dios.
Señaló que lo que pasó en la Ciudad de México no es la misma situación que se presentó en Juchitán Oaxaca, el tipo de rescate es diferente, ahora son edificios de 3 pisos en adelante, en Oaxaca eran viviendas de dos pisos con otro tipo de estructura.
Señala que desde pequeño le gustaba ayudar a las demás personas y así poco a poco se ha ido formando, poniéndole ganas y empeño porque para poder certificarse como Topo tuvo que estar en cuatro cursos que generaron muchos gastos y que logró pagar gracias a diferentes actividades como rifas y amistades que le han brindado apoyo económico y moral.